EFEParís

Dos madres, pacientes y silenciosas, pero tenaces y justicieras ante el opresivo régimen castrista, son los ejes de "La noche al revés", el nuevo libro de la escritora cubana exiliada en París Zoé Valdés.

"Son madres cubanas que luchan por salvar la relación con sus hijos en medio de un contexto político muy difícil como es el castrismo o la dictadura cubana", opinó en una entrevista con Efe Valdés, autora de obras como "La Habana, mon amour" (2015), "La mujer que llora" (2013) o "La eternidad del instante" (2004).

En "La noche al revés", publicado por la editora española Stella Maris, la escritora (La Habana, 1959) ofrece un díptico formado por los relatos "La noche al revés" y "un amor griego", en los que las protagonistas comparten una lucha: la de ser mujeres y madres en un régimen opresor.

"Se tratan de madres silenciosas que están siempre a la espera de lograr lo que ellas quieren y que se cumpla una cierta justicia, como es volver a encontrar a sus hijos", opinó.

La escritora destacó que en su última obra hay "un extremo cuidado" con los diálogos, a través de los que el lector, por ejemplo, siente la crudeza y agresividad de uno de los personajes masculinos.

Poetisa, guionista de cine y novelista, la autora cubana con nacionalidad francesa y española prepara otro proyecto en 2017, acerca de la época de Fulgencio Batista, en primer lugar presidente electo y después dictador derrocado en 1959 por Fidel Castro.

"Batista es el eslabón prohibido en la historia de Cuba y me interesa mucho, porque tuvo sus errores y sus aciertos, como la Constitución del 40, la mejor que hemos tenido, que se hizo con él", adelantó Valdés, quien ha realizado un trabajo de campo que ha incluido entrevistas a familiares y exministros de Batista.

La escritora, conocida opositora al régimen cubano exiliada en París hace 22 años, lamentó que Fidel Castro, fallecido el pasado 25 de noviembre, no esté vivo para leer esa obra sobre la época Batista.

"Es una pena. Me hubiese gustado darle mi golpecito con ese libro", aseveró.

La muerte de Fidel Castro le removió sentimientos encontrados, contó Valdés.

Primero -rememoró- le invadió "momento de euforia, de gran alegría" y, a continuación, le atravesó la pesadumbre, cuando empezó a pensar en "los muertos del sistema", como sus padres o poetas como Guillermo Cabrera Infante, todos forzados al exilio.

La autora reconoció que no le agradó la condescendencia con la que la prensa española y francesa han tratado a la figura póstuma de Fidel, aunque señaló que era algo de esperar pues es "el tirano predilecto de mucha gente, por ser un tirano supuestamente de izquierdas".

"Lo que se dice de la educación y la salud me molesta mucho, es una de las grandes mentiras del castrismo, y el embargo también, cuyo origen son las nacionalizaciones", rebatió Valdés.

A la autora tampoco le gustó la apertura hacia Cuba anunciada por el todavía presidente de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, pues, afirmó, "con las dictaduras no se dialoga".

El presidente electo, el republicano Donald Trump, le despierta más simpatías: "Al principio no me gustaba para nada, pero le he ido viendo algunas cosas muy positivas", expuso.

"Antes decían que Cuba era el burdel de Estados Unidos, pero ahora lo es del mundo entero. Van a la isla una gran cantidad de pedófilos europeos", se indignó.

Sin embargo, Valdés se mostró esperanzada sobre el futuro de la isla caribeña, ya que con la desaparición de Fidel Castro el régimen se debilita.

Para que caiga "tiene que morirse Raúl Castro, algo que ocurrirá muy pronto", pronosticó.