EFERío de Janeiro

La agencia de calificación de riesgo Fitch mantuvo hoy la nota de Brasil en BB con perspectiva negativa, dos escalones abajo de la de países considerados seguros para la inversión, por la incertidumbre en la recuperación económica y la "inestabilidad política".

La calificadora explicó hoy en un comunicado que diferentes factores, tanto económicos como políticos, le impiden mejorar su nota para la deuda soberana de Brasil, que se mantiene en el mismo nivel desde mayo del año pasado tras haber sido rebajada en dos escalones desde diciembre de 2015.

De acuerdo con la agencia, la perspectiva negativa refleja la incertidumbre que persiste sobre la recuperación económica, por las aún débiles finanzas públicas y la creciente deuda del Gobierno, pero también por la actual crisis política.

"Los repetidos episodios de inestabilidad política tienen implicaciones negativas en la economía", según Fitch.

"Los recientes eventos políticos relacionados con el presidente (Michel) Temer elevaron la incertidumbre con relación al proceso de reformas y pueden afectar la confianza y las perspectivas de recuperación económica", agregó la calificadora.

La agencia anunció su decisión de mantener baja la nota de la deuda brasileña en medio de la crisis política que vive el país tras la divulgación de denuncias de corrupción que pusieron contra las cuerdas al jefe de Estado.

Acusado de haber avalado el pago de sobornos para mantener en silencio a un exdiputado y correligionario encarcelado por corrupción, Temer hizo un pronunciamiento público el jueves en el que aseguró que no va a renunciar pese a que la Corte Suprema le abrió un proceso.

Además de las presiones de la oposición y de algunos aliados para que renuncie, de un proceso por corrupción en la Corte Suprema y de un proceso por irregularidades electorales, hay peticiones de legisladores para que se le abra un juicio político destituyente a Temer en el Congreso.

Fitch también cita la incertidumbre sobre si la economía brasileña comenzará a recuperarse tras haber enfrentado en los dos últimos dos años la recesión más profunda en varias décadas.

La economía brasileña retrocedió un 3,8 % en 2015, su peor resultado en 25 años, y un 3,6 % en 2016, con lo que encadenó dos años seguidos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.

Pese a las proyecciones de que la economía puede crecer cerca del 0,5 % en 2017 e iniciar la recuperación, los indicadores del primer trimestre aún son débiles.

Fitch reconoció que no volvió a rebajar la nota brasileña debido que el país cuenta con instituciones consolidadas, una economía diversificada, elevadas reservas internacionales y avances en el control de la inflación y la reducción de los gastos públicos.

La agencia citó igualmente las medidas ya adoptadas por Temer para sanear las finanzas y los proyectos que el jefe de Estado presentó al Congreso para reformar el régimen laboral y el sistema de jubilaciones.

Para el Ministerio de Hacienda de Brasil, la decisión de Fitch refuerza el compromiso del Gobierno con el ajuste fiscal.

Según un comunicado del Ministerio, la evaluación de Fitch destaca la necesidad de "la aprobación de las reformas en curso, que ayudarán a revertir el escenario fiscal y contribuirán para una trayectoria positiva del endeudamiento público".