EFEBarcelona

El volumen "Cuentos para mi hijo Manolillo" incluye los cuatro relatos que Miguel Hernández escribió en 1941 en la cárcel de Alicante, dedicados a su hijo, ilustrados por cuatro creadores contemporáneos para la ocasión y que contiene los dibujos inéditos del propio poeta.

Los cuatro cuentos, ha explicado a Efe el editor del texto, Víctor Fernández, fueron escritos por Miguel Hernández entre junio y octubre de 1941 en la prisión alicantina.

Se trata de "El potro obscuro", "El conejito", "Un hogar en el árbol" y "La gatita Mancha y el ovillo rojo", que el poeta entregó al periodista y dibujante Eusebio Oca Pérez, compañero en la cárcel quien fue además el ilustrador de las dos primeras historias.

Los cuentos infantiles, relata Fernández, fueron escritos por el autor de "El rayo que no cesa" y "Viento del pueblo" sobre hojas de papel higiénico con las que el poeta armó un precario cuaderno; y el manuscrito, formado por seis hojas pequeñas, cosidas con hilo ocre y con bordes envejecidos, es "un emocionante documento del amor del poeta hacia su segundo hijo, Manolillo".

Para esta edición, editada por Nórdica, los cuentos han sido ilustrados por Damián Flores, Sara Morante, Adolfo Serra y Alfonso Zapico, así como por David de las Heras, que ha confeccionado un retrato del poeta para la portada. Sus obras conviven con la reproducción del material original y los dibujos del propio Miguel Hernández.

El destinatario de los cuentos, Manuel Miguel Hernández Manresa 'Manolillo', había nacido el 4 de enero de 1939 y el poeta apenas lo pudo ver, pero, como señala el editor, "se convirtió en una de sus últimas alegrías y en tema constante en sus conversaciones epistolares con su mujer, Josefina Manresa".

En una de esas cartas, el poeta escribe: "Manolillo de mi alma; sabrás que hoy has cumplido tu primer año, y que tu padre te felicita como puede, desde tan lejos. Puesto que ya andas, ven aquí conmigo y aprenderás a ser hombre en la cárcel, donde tantos hombres desaprenden. Me dice tu madre que no te gusta mucho el juguete que te he mandado y que te gusta más el biberón. Mejor. A mí me pasaría lo mismo".

En estos cuatro cuentos, "probablemente el último trabajo literario del poeta", apunta Fernández, Miguel Hernández continúa transmitiendo su verdad, la búsqueda de un amanecer que no llega.

Según el editor, ilustran esa búsqueda los protagonistas del primero de los relatos, "El potro obscuro", que viajan hasta un mundo onírico y maravilloso llamado la Ciudad del Sueño.

Sin embargo, esa esperanza se fue apagando como la salud del poeta hasta la muerte del autor el 28 de marzo de 1942 en la enfermería del penal de Alicante y tras un largo periplo por las cárceles franquistas.

Dos de los cuentos fueron publicados por primera vez en 1988 por José Carlos Rovira, de la Universidad de Alicante, mientras que los dos restantes vieron la luz con motivo de la exposición que se dedicó al poeta en la Biblioteca Nacional en ocasión del centenario de su nacimiento.

El cuaderno manuscrito del poeta fue guardado por Eusebio Oca, quien posteriormente lo entregó a su hijo Julio Oca para que lo custodiara.

Cuando el cuaderno fue adquirido por la Biblioteca Nacional en 2014 en una de las páginas se distinguieron algunos dibujos del propio Miguel Hernández en lo que se adivina una pequeña granja con un pavo y una paloma, dibujos reproducidos en el volumen, junto con el facsímil de algunas páginas de los originales de los cuentos.

Por José Oliva