EFEBarcelona

Un volumen de bibliófilo reúne por primera vez la obra que Joan Miró hizo en colaboración con los poetas catalanes, entre ellos J.V. Foix, Joan Perucho, Joan Brossa o Pere Gimferrer, y que demuestra, según su coordinador, Vicenç Altaió, que "detrás del artista hay un lector de poesía".

"Miró i els poetes catalans" se enmarca en la serie de libros de bibliófilo que Enciclopèdia Catalana ha dedicado en los últimos años a grandes nombres del arte del siglo XX como Picasso o Dalí.

El coordinador de la obra, Vicenç Altaió, ha explicado a Efe que en este caso "el protagonista es uno de nuestros pintores más universales, valorados y cotizados", y la manera de aproximación es a través de "un libro de libros, una antología de todas las obras que Miró hizo con los poetas catalanes: J.V. Foix, Salvador Espriu, Joan Brossa, Salvat-Papasseit o Pere Gimferrer".

De este "libro de libros", que reúne 22 obras poéticas, se ha hecho una tirada numerada de 1.500 ejemplares, que tienen un precio de 990 euros.

El libro incluye la reproducción inédita de algunos libros de poetas catalanes de la biblioteca privada de Miró sobre los que el propio artista estampó sus dibujos.

Para Altaió, especialista en Miró, en este libro inédito no se hace distinción entre la poesía escrita y visual, es más, Altaió trata de demostrar que "Miró no pinta imágenes, sino que pinta poemas expresados de una manera plástica, en el sentido del ritmo, en las aliteraciones, en la apertura de un espacio que en esencia es lenguaje, un lenguaje en sí mismo, que no tiene una finalidad instrumental".

Concreta que "detrás de Miró hay un lector de poesía que toma la revolución poética para apartarse de la vieja cultura humanista que vivió por generación tras la Primera Guerra Mundial, una utopía que una vez más se vio truncada por la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial".

Miró comienza con los poetas, subraya Altaió, quien recuerda que el artista ya en su primera exposición en 1918 en Barcelona, en la que no vende nada, "Foix ya proclama que es uno de los nuestros"; y cuando se instala en París siempre está al lado de los poetas.

El pintor de "Las Constelaciones" "asesinó la pintura para hacerla crecer, igual que transformó el mundo del objeto escultórico a través de fragmentos de la cultura payesa, e hizo lo mismo con el lenguaje que utilizaba en la poesía".

El resultado, agrega Altaió, es que "cada obra es diferente, nunca ilustra a los poetas, no es un ilustrador como Dalí, sino que hace su obra a partir de la esencia poética de cada poeta".

De los 109 libros en los que trabajó Miró, las obras de poetas catalanes son, reconoce Altaió, "una parte pequeña pero representativa".

El especialista, que ha podido visitar la biblioteca de Miró, recuerda que "en 1941 Miró volvió a leer a los poetas catalanes en un momento en el que la lengua catalana estaba prohibida".

El volumen sigue el orden cronológico desde 1934, cuando dibuja en un poemario de Carles Sindreu, que tiene un epílogo de J.V. Foix, y su siguiente trabajo no tendrá lugar hasta 1961, tras un largo silencio, en un libro de Brossa, en el que hace un grabado con un lenguaje informalista y caótico definido con una mancha verde y sin ninguna figuración, anota Altaió.

Miró utilizaba la poesía de tres maneras: en los títulos de las obras, en poemas incorporados dentro de la obra y en poemas que él mismo escribía, pero por encima de todo, subraya el director científico del volumen, "Miró utiliza el libro como espacio de auténtica experimentación".

El libro de bibliófilo de grandes dimensiones se acompaña de un estudio que incorpora a otro poeta catalán, Palau Fabre, el biógrafo de Picasso, y a otros poetas de la cultura catalana de expresión castellana como Eduardo Cirlot o Rafael Santos Torroella.

Por Jose Oliva.