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El "jondo" de Mayte Martín es vidalita y soleá pero también tango y música brasileña porque su "filtro", su garganta y su corazón, es mestizo y todo lo que le gusta teje su personal sello aunque siempre ponga, como ha titulado su último espectáculo, "Al flamenco por testigo".

La barcelonesa (1965) estrenará el próximo domingo en el Auditorio Nacional su nuevo montaje, al que ha dedicado mucho trabajo los últimos meses, en los que decidió operarse de una "resistente" sinusitis que le provocaba constantes dolores de cabeza.

"He tenido que volver a situar la voz y la respiración pero ahora estoy mucho mejor que antes", explica en declaraciones a EFE.

"Al flamenco por testigo" es el cierre de esta temporada del ciclo Andalucía Flamenca del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) en el Auditorio, una cita extraordinaria en su sala sinfónica en la que la cantaora, que pisa esa sala por cuarta vez, estará acompañada de dos guitarristas, Pedro Sierra y Pau Figueres, y del percusionista Chico Fargas.

"Es flamenco tradicional, el clásico, el antiguo, que es donde encuentro la materia que me motiva y luego está pasado por mi filtro. Trato de musicalizar todo eso y desarrollarlo más allá de la estricta literalidad, dándole un toque un poco más moderno sin que pierda esencia", detalla.

Hay, por eso, una milonga flamenca; conserva la que ya hizo de Atahualpa Yupanqui, e incorpora un cante que no suele hacer, la soleá.

También hay, como en todos sus recitales, cantes de levante y abandolaos, aunque son letras nuevas.

"Al final es rescatar, buscar lo antiguo y pasarlo por mi filtro y visión del flamenco. De manera sutil es lo de siempre, toda esa música que oyes y te conmueve, todo eso sale. La música que escuchas sale, y yo escucho tanto flamenco como tango o música brasileña, desvela.

Su sello, dice, se hace evidente siempre aunque no lo pretenda, porque no es otra cosa que su forma de abordar la música, de crearla y de armar un espectáculo: "Mi flamenco es mestizo inevitablemente, quiera yo o no quiera".

Sobre sus compañeros, relata que con Pedro Sierra ya ha hecho a veces algunas cosas, pero este es el primer concierto y el que es "nuevo, nuevo" es Pau Figueres.

El percusionista, Chico Fargas, es un habitual colaborador de Martín, un músico "capaz de crear la atmósfera necesaria sin avasallar".

"Apuesto por los músicos buenos y que tengan peso, que haya muchas nueces aunque aún no hagan mucho ruido", bromea.

La cantante, que decidió hace ya tiempo emprender caminos como el crowdsourcing (colaboración abierta) para capear la crisis, asegura que ella no aprecia "por ninguna parte" la recuperación.

"Continuamos emocionalmente inmersos en la crisis y eso nos hace reservones. La industria es cada día menos comprometida y apuesta cada vez mas por lo superficial, lo 'sinsustancia', lo fácil y lo que no toca la fibra. Parece que lo que llega asusta a los programadores y que lo único que quieren es consumo rápido para prepararse para lo siguiente", determina.

Por Concha Barrigós