EFEToulouse (Francia)

Airbus volvió a superar en 2016 por quinto año consecutivo a su rival estadounidense Boeing en pedidos netos de aviones (731 frente a 668), pese a que también tuvo que encajar una caída de las ventas del 29,6 % respecto a 2015.

Los encargos del pasado año del fabricante europeo se quedaron claramente por debajo de los 1.036 netos del ejercicio precedente, pero sobre todo muy lejos de los niveles récord que consiguió en 2013 (1.503) y 2014 (1.456).

El presidente del negocio de aviones comerciales, Fabrice Brégier, se felicitó, en la presentación de los resultados comerciales, de la obtención del décimo cuarto récord anual consecutivo en entregas con 688 tras las 635 de 2015.

Ahí Airbus sí que se quedó, como es habitual, por detrás de Boeing (con 748 aeronaves, tras las 762 de 2015).

Brégier se declaró "muy orgulloso" de ese nuevo techo de entregas en un ejercicio "particularmente difícil desde el punto de vista de la producción", sobre todo por problemas con proveedores o con la cabina de su modelo más innovador, el A350.

Dijo que, con las 49 unidades terminadas y puestas en servicio del A350, frente a las 14 de 2015, se había cumplido uno de los objetivos, y confirmó que la cadencia de producción va a incrementarse para llegar a una decena de esos aparatos al mes a finales de 2018.

Se trata de responder a una demanda que el grupo espera se mantenga elevada para ese avión de largo recorrido y doble pasillo -que compite en particular con el 777 de Boeing- para el que obtuvo en 2016 contratos para 41 unidades netas, si se descuentan 10 cancelaciones.

Pero el gran filón para Airbus volvió a ser, una vez más, su familia A320 de aviones de pasillo único, de los que entregó 545 y para los que obtuvo contratos para 607, un 10 % más interanual.

Airbus organizó hoy una ceremonia para poner en manos de la compañía Air Iran uno de esos aparatos, incluido en un contrato firmado en diciembre con las autoridades de Teherán para un centenar de aviones y un importe estimado en 9.000 millones de dólares al precio de catálogo.

La verdadera piedra en el zapato de Airbus, como reconoció su responsable ejecutivo, es el modelo gigante A380, del que sólo se pudieron vender dos unidades, mientras que otras dos fueron canceladas, lo que da un resultado final nulo.

Con esos datos, que confirman el poco apetito actual de las aerolíneas por este aparato que en su versión estándar lleva 555 asientos, Brégier reiteró sus planes de disminuir el ritmo de producción, que pasará de 28 de 2016 a una docena anual desde 2018.

Más allá del A380, en cuyo futuro dice seguir confiando con el argumento de que muchos aeropuertos saturados tendrán que recurrir a aviones más grandes y de que el tráfico aéreo mundial se duplica cada 15 años, Airbus trató de quitar hierro a las cancelaciones de 2016.

De 218, aparte de las 82 de la compañía Kingfisher por su situación financiera, 72 fueron para convertir encargos de aparatos de la familia A320 pero de la versión modernizada, "neo", por lo que no fueron clientes perdidos, sino una apuesta por otro producto que además es más caro porque incorpora nuevas tecnologías.

Brégier destacó que, pese al retroceso de las ventas, Airbus cumplió el objetivo fijado de tener un número mayor de pedidos que de entregas.

En términos de valor (y siempre sobre la base del precio de catálogo), los primeras representaron 104.900 millones de dólares, y las segundas 101.300 millones.

Lo que significa que su cartera de pedidos acumulada y pendiente de entrega (6.874 aviones, de un valor de 1,018 billones de dólares) representa más de 9 años de actividad al ritmo actual.

En cuanto a las metas para 2017, en espera de que se conozcan en febrero las previsiones del mercado, la principal es volver a incrementar la producción y las entregas.

A más largo plazo, Brégier no descartó que, "de aquí a 2019", se pueda llegar al umbral de 900 aeronaves en manos de los clientes en un año.

Ángel Calvo