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España y nueve países latinoamericanos (Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Ecuador, México y Bolivia) participan en la feria de alimentación Prodexpo 2016 que arranca mañana en Moscú.

Un año más, España vuelve a Prodexpo con el refrán de "al mal tiempo, buena cara" por estandarte, porque pese a desplegar el segundo pabellón nacional más grande con 24 empresas, la presencia española en la feria agroalimentaria más importante de Rusia quedará lejos del casi centenar que llegó a tener en esa cita.

El embargo ruso a los alimentos perecederos procedentes de la Unión Europea -adoptado en respuesta a las sanciones de Occidente contra Moscú por su papel en la crisis de Ucrania- mantiene a decenas de empresas españolas fuera del mercado ruso.

Pero pese a esta situación -a la que se suma la crisis económica que todavía arrastra Rusia- productos españoles como el aceite de oliva, las aceitunas y el vino no sólo han sabido capear el temporal, sino que han mejorado sus posiciones de liderazgo en un país cada vez más interesado en alimentos de calidad a buen precio.

Parte de los mercados perdidos por España los han ganado países de América Latina, sobre todo tradicionales productores de carne como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Esos cuatro países, además de Chile, contarán con sus propios pabellones nacionales en la Prodexpo de este año, y además de sus carnes, presentarán al público ruso sus productos lácteos.

Precisamente los lácteos y la carne de vacuno son quizás los dos segmentos más dependientes de las importaciones en Rusia, como reconoció en la presentación de la feria Yevgueni Ajpáshev, director de departamento de Industria Agroalimentaria del Ministerio de Agricultura ruso.

En cuanto a la carne de cerdo, mucha de la cual llegaba a este país desde España, y la carne de aves, "Rusia ha cubierto prácticamente todo su demanda interna e incluso está lista para exportar", aseguró Ajpáshev.

El sector agrícola, de hecho, no ha dejado de crecer desde la adopción del embargo alimenticio, pese a los casi tres años de recesión que aún persiste para el resto de la economía rusa.

En un momento en el que el Kremlin ha devuelto al primer plano las campañas por la salud pública, el Estado hace un esfuerzo sin precedentes para ampliar las superficies agrícolas destinadas al cultivo de la vid y para hacer que el vino ruso resulte más atractivo al consumidor, sobre todo en precios.

"Una de las estrategias para luchar contra el alcoholismo es cambiar la estructura del consumo. El Estado quiere desincentivar el consumo del vodka y reorientar la industria hacia la producción de vinos y cervezas", explicó Yuri Yúdich, responsable de comunicación del salón de bebidas espirituosas de Prodexpo 2017.

Pero incluso con 5.000 nuevas hectáreas de vid anuales y precios bajos que se logran con impuestos reducidos a los viticultores nacionales, los vinos rusos están muy por detrás de sus competidores, entre los que destacan España y Chile, rivales sin igual a la hora de ofrecer caldos de gran calidad a precios competitivos.

"España trata de quedarse literalmente con todo nuestro mercado, en el buen sentido de la palabra", lamentó Ajpáshev, mientras que Yúdich admitió que el 70 por ciento del vino ruso se produce con mosto importado de países como Chile.

El país andino ha traído a esta edición de Prodexpo a siete bodegas, que compartirán el pabellón nacional con Agrosuper, el principal exportador de carnes chileno, y Sugal Group, uno de los líderes mundiales en producción de pasta de tomate.

"Este año presentamos una lista mucho más amplia de productos y tenemos mucha confianza en que en adelante, Chile podrá posicionarse en el mercado ruso como un exportador de alimentación de calidad", dijo José Campusano Alarcón, director de ProChile en Rusia.

Con la presencia de 2.178 empresas de 57 países de todo el mundo, Proexpo es la feria de alimentación y bebidas más importante de Europa del Este.

Este año, el evento organizado en el Centro de Exposiciones de Moscú (Expocentro) cuenta con un 11 por ciento más de empresas participantes, quizás porque la competencia es más feroz que nunca en medio de la crisis económica, caracterizada por una drástica caída del poder adquisitivo de los rusos.

"El secreto de la popularidad de Prodexpo está en su alta efectividad comercial. Participar en esta cita es un paso fundamental para el acceso al mercado y la promoción de los productos", dijo la directora de la feria, Tatiana Piskareva.

Y para las empresas extranjeras "es un certamen idóneo para tomar el pulso al sector agroalimentario en Rusia y percibir las tendencias del mercado, como puede ser la creciente importancia del vino o el interés por los productos biológicos", como ha observado ICEX España Exportaciones e Inversiones.