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El entrenador del Sevilla, Unai Emery, se mostró partidario de ejercer un "liderazgo afectivo" en su equipo, en el que intenta "argumentar todo lo que hace", apoyado en su cuerpo técnico y en el trabajo sobre fichajes que hace el club "con el que habla del estilo que busca" .

Emery resumió así parte de su día a día durante su participación en EFE Fórum Deportes, donde repasó su carrera desde que era chaval y se trasladaba en autobús desde Hondarribia a San Sebastián para estudiar y después a entrenar y donde admitió la pesadumbre al comienzo del día de hoy después del 4-0 encajado en el Bernabéu.

Nieto, sobrino e hijo de futbolista, Emery aseguró en una charla con del director de Deportes de EFE que "el sentir hacia una pelota es algo pasional" y recordó que en su casa se respiraba fútbol por todas partes, aunque ser jugador no le "llenaba del todo".

"Todos vivíamos con el fútbol. Yo como futbolista conseguí hacer una carrera pero no me llenaba del todo. Ya empezaba a orientar a mis compañeros en el campo. Estaba solapando la función de entrenador y jugador. La carrera te lleva a orientarte, desde los inicios. Yo al fútbol lo quiero mucho", dijo.

Como entrenador Emery consideró que "el cuerpo técnico es muy importante", porque los que trabajan con él "ven cosas" que él "no ve", y destacó la función de su segundo, Juan Carlos Carcedo, así como la de los preparadores físicos y de porteros, los médicos y la de Dmitri Cheryshev, "un cuarto técnico para que adaptación de Konoplyanka sea más accesible".

"Con el equipo tienes que aplicar el liderazgo afectivo y ejercer autoridad desde la inteligencia. Los jugadores son inteligentes, te miden constantemente. A lo mejor no han aprendido cosas fuera del fútbol, a nivel cultural, porque no han tenido tiempo para dedicarse. Me gusta llegar primero a la persona y luego al futbolista y procuro argumentar todo lo que hago", explicó.

Emery destacó que un entrenador "toma unas cien decisiones al día" y que "los jugadores te van a entregar su corazón cuando crean en ti les des confianza".

"Los ciclos de un entrenador no solo se acaban con los resultados. Los jugadores son los que hacen que sigas o no en un proyecto. Lo importante para mí es cómo te juzga el jugador. Todas las decisiones van encaminadas a aplicar el liderazgo desde una posición que los jugadores acepten", dijo.

Para ilustrar el tipo de relación que mantiene con la plantilla, Emery recordó el momento en el que Ivan Rakitic le pidió ser capitán, algo que aceptó porque quien pide eso "es difícil que te falle porque está comprometido contigo", y otras con el colombiano Carlos Bacca, ahora en el Milan italiano, al que expulsó de algún entrenamiento.

"La exigencia que Bacca reclamaba al entrenador era positivo. Cuando no jugaba me mandaba miraditas. Me estaba retando. El compromiso que adquiere contigo cuando va a jugar es muy alto. Nosotros hemos conseguido hacer un equipo muy compacto, los jugadores están involucrados. El que no, ellos mismos se desmarcan. Los jugadores lo apartan", apuntó.

En su opinión "así fraguan los equipos". "Hay veces que provoco enfrentamientos con los jugadores para que reaccionen. Ya no vale lo técnico ni lo táctico ni lo físico. Eso para mí es lo más importante. Si a uno le dan una patada, nos duele a todos", consideró.

Cuestionado por la forma diferente en la que el fútbol se vive en Sevilla y las posibilidades que esto permite para formar la cantera, Emery reconoció que en la capital andaluza "se vive de una manera muy especial".

"Con la cantera hemos dado pasos buenos y firmes. Sergio Rico, Alberto Moreno, Juan Muñoz, David Soria... pero hay que prepararlos para cuando debuten como profesionales. Yo no lo estaba y cuando el fútbol no es el centro de tu vida ya no sirves", concluyó.