EFECáceres

Después de jugar con las fronteras del rock, jazz y blues en fusión con el flamenco, el saxofonista y flautista Jorge Pardo (Madrid, 1956) se adentra en el formato eléctrico y "da un salto al vacío" para exprimir aún más este "arte vivo al que queda mucho por explorar".

"El flamenco es una gran madre que da cabida a muchos estilos", asegura el artista en una entrevista con Efe antes de presentar su nuevo disco "Metalflamenco Djinn" en un concierto en el Gran Teatro de Cáceres.

El Premio Nacional de las Músicas Actuales 2015 y Mejor Músico Europeo de Jazz 2013, se ha atrevido en esta ocasión a mezclar la esencia del flamenco y la electrónica.

"Busco sonidos nuevos de los sitios por donde me muevo para no repetirme, aunque siempre siendo consecuente con la herencia que llevo del flamenco" afirma.

En esa búsqueda del equilibrio nace "Metalflamenco Djinn" con el que se encuentra de gira. Un trabajo en el que órganos Hammond, teclados con sonidos ácidos, contundentes baterías, bajos eléctricos y guitarras flamencas se unen a saxos y flautas.

En este nuevo proyecto se adentra en la esencia del flamenco, desde las profundidades del cante, lo transporta más allá de sus fronteras, hacia la electrónica, el groove o la música urbana.

En esta ocasión se ha decantado por el sonido electrónico porque asegura que es "común" en muchos lugares del mundo, además de ser un campo nuevo en el que trabajar.

No es extraño en este saxofonista madrileño, también gran maestro de la flauta travesera, dar esos saltos al "vacío" como a él le gusta decir, con el objetivo, señala, de que "el flamenco sea intergeneracional y atraiga a todo tipo de públicos".

En 2012 publicó "Huellas", un disco monumental en cuya grabación intervienen músicos de jazz y flamenco, que materializó el trabajo que, desde hacía algunas décadas, venía creando este singular artista.

El disco "Historias de Radha y Krishna" (2014) es heredero del espíritu rockero de su formación inicial Dolores y contiene, según Pardo, "decenas de referencias musicales, de una tradición ancestral, hasta la más ancestral de las tradiciones, que es la libertad".

Estos dos discos le han traído muchos éxitos al artista y afirma que "no tenía necesidad de haber cambiado de estilo", pero "dentro de mí está ese afán de explorar nuevos caminos y nuevas fronteras del flamenco".

"Vivo mi arte como un sacerdote y me veo obligado a ello", sentencia Pardo.

En su trabajo también son importantes las colaboraciones, así destacan sus trabajos con Paco de Lucía, Pepe Habichuela, la Mari de Chambao, los músicos Chick Corea, Jean Luc Vallet o el mismísimo Camarón de la Isla, en la grabación del mítico "La leyenda del tiempo", entre otros.

En este disco junto a Camarón descubrió qué papel tenían que afrontar instrumentos como la flauta o el saxo en el flamenco y que supuso un antes y un después, manifiesta, para este arte.

En este sentido, recuerda que este disco es anterior al revolucionario "Omega" de Enrique Morente, pero que en su momento "no funcionó" hasta que más adelante la crítica especializada "lo señaló como uno de los discos esenciales de la música española".

En cambio, apunta, "Omega corrió algo más de suerte, tuvo más recorrido y Morente pudo disfrutar de su éxito".

Un éxito, concluye Pardo, que a él no le obsesiona, en cambio, sí lo hace el descubrir sonidos nuevos y atrayentes.

Por Isabel Valdés.