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  • Ángel López, el entrenador sin padrino que triunfa en Dubai
  • Madrid, 15 mar (EFE).- Ángel López se obsesionó con el fútbol desde que era un chaval, en una familia en la que ese deporte no interesaba a nadie y en un barrio madrileño, San Blas, desde donde se labró una carrera que ha ejercido en España, Rumanía, China y, ahora, en Dubai, donde es segundo entrenador de Miroslav Djukic en el Al Shabab.

    El caso de Ángel López es el de un técnico hecho a sí mismo, desde abajo hasta arriba, paso a paso, a base de trabajo y sin un padrino con el que ascender en el escalafón. Y, en todos los escalones que subió, no siempre lo hizo desde el cargo de entrenador. Primero fue futbolista, luego preparador físico y, al final, consiguió sentarse en un banquillo.

    "Lo mío fue un descubrimiento propio. A nadie, absolutamente nadie en mi familia más cercana ni más lejana, le gustaba el fútbol. No veían ningún partido y fue un descubrimiento desde que era muy pequeño. Es algo que me he generado, tenía dentro esa pasión", afirma en una entrevista con la Agencia EFE.

    Después de descubrir esa ilusión por el fútbol, López probó suerte sobre el césped. Lo intentó en el Vicalvaro, en el Roma y en el San Fernando, pero a los 18 años comenzó la licenciatura de Educación Física para enfocar su carrera hacia la preparación física. En ese momento, inició su camino desde el otro lado, el de los técnicos, y aparcó definitivamente las botas de fútbol.

    Sus primeros trabajos como preparador físico los hizo en el Coslada; después, en el San Federico (ahora Inter Madrid), con el que ascendió de Primera Regional a Preferente y de Preferente a Tercera; con el San Fernando jugó un "play off" para subir a Segunda B; y, finalmente, con el Getafe B consiguió escalar de categoría.

    Entonces, el Getafe no dejó escapar la oportunidad de fichar a López y le incorporó a la primera plantilla del club. En muy poco tiempo llegó a Primera División y, aunque ya llegó a colaborar con Michael Laudrup en 2006, desde 2007 inició de verdad su andadura en un equipo de Primera División.

    "No hay otro camino para los desconocidos. Con el equipo que cojas, ascenderlo. Es tu única oportunidad de entrenar en una categoría superior. No te va a llamar nadie por muy bien que lo hagas. Tenía claro que Getafe era el sitio perfecto. Allí se puede promocionar más rápido que en un club más grande", afirma.

    LOS MAESTROS: MÍCHEL, LUIS GARCÍA, VÍCTOR MUÑOZ Y CONTRA

    En el Getafe, mientras cuidaba a sus jugadores en el aspecto físico, durante siete años tuvo unos maestros de los que aprendió diferentes cosas. Las malas y las buenas. Luego, le servirían en el futuro, pero, de todos los entrenadores que fueron sus jefes, consiguió algo positivo.

    "De Víctor, saqué su capacidad de liderazgo y de ponerse delante de un grupo de jugadores para mostrar sus conocimientos; Míchel, sólo con la figura que representa es un valor añadido estar a su lado, además de su estilo de tener balón, jugar por fuera y con ataques organizados, de los que aprendí mucho; Luis García es un buen comunicador; y Contra tiene una capacidad para transmitir buenísima y es un líder en todo momento", declara.

    En el Getafe, vivió el éxito de tres salvaciones en la última jornada, de dos cursos tranquilos y de una sexta posición, la mejor de la historia para el club madrileño, en el año que Míchel entrenó al conjunto azulón. Entonces, cuando Cosmin Contra pasó de jugador a entrenador, cambió la vida de Ángel López.

    RUMANÍA Y EL ÉXITO DEL PETROLUL PLOIESTI

    Contra firmó por el Petrolul Ploiesti de Rumanía y no dudó en llevarse de segundo técnico a Ángel López, que en 2013 ya tenía la Licencia UEFA PRO de entrenador. En la región de Valaquia, en la ciudad de Ploiesti, consiguió muchos éxitos interrumpidos por una nueva llamada del Getafe, que necesitaba un salvador para que el equipo no descendiera de categoría. Contra y él no dudaron en volver a su equipo, pero antes dejaron su huella en Rumanía.

    "Sólo perdimos un partido en Liga, jugamos Europa League y cuando se iba a dilucidar todo, cuando estábamos en la final de Copa y luchando con el Steaua por la Liga, nos fichó el Getafe. Tuvimos que dejar el equipo en el mejor momento. No le puedes decir que no a un equipo de Primera de la Liga de España y volví a Getafe como segundo entrenador", recuerda.

    Pero antes de volver a España, conoció la cultura rumana. Y se quitó de encima muchos clichés que hay en España sobre un pueblo muy latino, que, sin embargo, tiene muchas carencias:

    "La vida en Rumanía es como retroceder en España 30 años. Las diferencias sociales son grandes. No hay clases medias y hay gente muy pobre y muy poca gente muy, muy rica. Pero me llevé un gran recuerdo de ellos. En España se tiene un concepto del rumano que es todo lo contrario. Son encantadores"

    En el Getafe, junto a Contra, salvó al equipo de descender a Segunda División y, la temporada siguiente, la 2014/15, dejaron el club en la jornada 17. La llamada del Guangzhou chino con una suculenta oferta económica para el club madrileño no la pudo rechazar el presidente Ángel Torres. De ese modo, Ángel López comenzó su segunda aventura en el extranjero.

    GUANGZHOU Y EL CHOQUE CULTURAL CON CHINA

    "Nadie nos puso una pistola en la cabeza para ir a China. Pagaban una cantidad importante de dinero al Getafe. El club necesitaba ese ingreso económico, pero nadie nos obligó. Cosmin aceptó y nos fuimos. En un principio fui bastante reacio por dejar una Liga potente por una menor, pero cuando dimos el paso, fuimos a intentar abrir mercado para hacer las cosas bien".

    Nada más llegar a China tuvieron que lidiar con los problemas que arrastraba el vestuario del Guangzhou, en el que los jugadores extranjeros estaban enfrentados con los locales. Ese choque fue el primero de unos cuantos que no hicieron plácida su estancia en el país asiático.

    "Ser extranjero en China no es fácil. Los chinos son muy exigentes con los extranjeros. Consideran que deben marcar la diferencia. Era un problema cultural social. Son una cultura cerrada que no están acostumbrados a abrir sus fronteras y es complicado. Hubo problemas en el vestuario. En pretemporada hubo enfrentamientos y era complicado llevar ese vestuario".

    Lo peor para López fue la necesidad de usar un traductor para trasladar sus mensajes y la desconfianza que sintió en sus propias carnes desde casi el principio. Eso sí, Guanghzhou, en el sur del país, es una ciudad diferente a las del norte, y sorprendió al entrenador español en algunos aspectos.

    "Siempre imaginas al chino como un trabajador que está 24 horas. Pero allí costaba tirar de los jugadores y que fueran realmente profesionales y que no se acomodaran. Ese choque constante es el que desgasta la relación de entrenador con jugador".

    Al final, Contra y Ángel López disputaron la Champions League asiática con el Guangzhou por primera vez en la historia del club, pero una mala racha de una victoria en 13 partidos con la eliminación en la competición internacional y en la Copa de China, acabaron con su periplo en el país asiático.

    López regresó a España y de ahí hizo las maletas para marcharse a Manchester. El objetivo, perfeccionar su inglés y, además, colaborar con el Instituto Cervantes, con el que organizó charlas metodológicas en el propio instituto y en academias de clubes de fútbol. En una de esas charlas se fijaron en él y, sin esperarlo, se convirtió en el segundo de Miroslav Djukic para iniciar su tercera aventura en el extranjero: Dubai.

    DUBAI, EL PAÍS DEL LUJO Y LAS OPORTUNIDADES

    El primer golpe se lo llevó en el aeropuerto de Dubai. En el país árabe, el lujo está en cada esquina: "Se nota en cuanto bajas del avión y para mí es desproporcionado. He viajado por todo el mundo y ver todas las desigualdades sociales y la pobreza que hay en general vayas donde vayas, te hace pensar. De repente, venir aquí y ver este lujo, pues a mí me genera algo contrario a hacerme fotos como hace la gente".

    López prefiere salir de la ciudad para ver la pureza del desierto a visitar el edificio más alto del planeta o el centro comercial más grande del mundo. El lujo, le "repatea un poco", aunque alaba la suerte que tienen la población de Dubai: "El Gobierno les costea casi todo y el modelo de vida me parece bueno. Ojalá los demás lo tuvieran".

    El Al Shabab es un club que en España sería el equivalente al Espanyol, el Málaga o el Celta. Un equipo de la zona media de la tabla que podría aspirar a jugar en Europa. Pero, además, es un club que hace un par de temporadas estaba entre los cuatro primeros de Dubai. Ha perdido algo de fuerza y el objetivo de Djukic y López es recuperarla.

    Han llegado con la Liga a medias y en su estreno tuvieron que enfrentarse a los equivalentes al Barcelona, al Real Madrid y al Atlético de Madrid de Dubai de manera consecutiva. El Al Ahli, el Al Ain y el Al Nasr, proporcionaron las primeras derrotas al Al Shabab, que, sin embargo, luego remontó y ya está prácticamente salvado del descenso, el primer objetivo del club.

    López trabaja con unos jugadores muy fuertes físicamente pero algo indisciplinados tácticamente. Tiene unas instalaciones normales, con un estadio y una ciudad deportiva competentes, pero con un sitio casi exclusivo en el mundo: junto al Barcelona, el Al Shabab es el único club del planeta que tiene un centro FIFA médico que inauguraron hace un mes con máquinas que no hay en el resto de países.

    Ahora, con Djukic, a quien admira, espera estar muchos años. Pero también tiene en mente otro objetivo: dar un paso más en su carrera y llegar a ser primer entrenador. Con sólo 34 años, tiene tiempo. Se define como un técnico con un gran liderazgo, que transmite bien las ideas y, sobre todo, como un currante que ha llegado hasta Dubai con muchísimo trabajo. Ese es Ángel López, el hombre sin padrinos que triunfa rodeado de lujo pero lleno de humildad.

    Juan José Lahuerta

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