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  • Santi Freixa, el reto de hacer que rindan otros "sin el poder del stick"
  • Madrid, 12 abr (EFE).- "Son cambios muy bruscos, pero a la vez no, porque es el mismo deporte, aunque el rol que tenías de empujar la bola a la portería cambia para hacer que eso lo haga otro. Ya no tienes el poder del stick y digo ¿cómo lo hago?. Ahora yo no tengo que entrenar, pero tengo que hacer que el entreno funcione".

    La reflexión, en una conversación con EFE, es de Santi Freixa, exdelantero de la selección española de hockey y subcampeón olímpico en Pekín 2008, que desde su retirada hace dos años ha vivido ya la experiencia de ser técnico asistente de la selección holandesa y ahora dirige al Kampong, de la máxima categoría femenina de Holanda.

    A este país, que define como "muy tolerante y muy abierto", llegó en 2007 para jugar en el Amsterdam, un equipo en el que tuvo varias etapas como jugador, y donde terminó de formarse e inició su carrera profesional.

    DEJAR DE ENTRENAR Y SACAR LO MEJOR DE OTROS

    "Tuve una primera etapa de dos temporadas aunque una me la pase en blanco por lesiones, después hasta la 2010-2011, la siguiente volví a España para jugar con el Atletic de Terrassa y después estuve hasta hace dos temporadas, aunque la pasada jugué la final de la EHL. Salí del armario", comenta con picardía.

    Porque dejar el hockey, primero tras retirarse de la selección (193 partidos oficiales con España y 126 goles) y después dejar de jugar en el club, no son decisiones fáciles para nadie, aunque Freixa parece asimilar los cambios con una naturalidad envidiable.

    "Al final del día te dedicas a lo mismo y en el mismo ambiente. No deja de ser el mismo deporte. Estar en un equipo de alto rendimiento y sacar el máximo de ti mismo y de los demás. Te cambia la perspectiva, pero la experiencia, el contenido, los conceptos y las vivencias como jugador ya has tenido muchas. Esto no quiere decir que por haber vivido experiencias ya pueda ser entrenador, pero te da un bagaje y no empiezas desde cero", afirma.

    Su primera experiencia en el banquillo se la brindó la selección holandesa en plena preparación de los Juegos de Río, como asistente de la australiana Alyson Annan, que había sido su entrenadora en el club, y la segunda le ha llegado por sorpresa en el Kampong, donde juega la internacional española Georgina Oliva, tras decidir por motivos familiares que tenía que reducir los viajes con Holanda.

    LA SEDUCCIÓN DEL RETO DE ENTRENAR EN EL MÁXIMO NIVEL

    "Estar en la selección holandesa te da visibilidad. Fue una gran oportunidad porque desde lo latino he podido aportar el trabajo en equipo. El entrenador del Kampong lo dejaba, pensaron en nombres, me llamaron, nos sentamos y fue una sorpresa, porque había estado de asistente pero ser el máximo responsable de un equipo y tirar adelante. Me pregunté si tenía que empezar en lo más alto y si estaba capacitado, pero me sedujo mucho el reto y me quedaban unos meses con la selección que me sirvieron para ver cómo quería hacerlo y con qué métodos", explica.

    Su dedicación al club le permite mantener vinculación con la selección holandesa, en la que sigue como técnico especialista en la preparación de las delanteras con sesiones de entrenamiento los viernes, que tampoco le impiden seguir con los trabajos de consultoría que hacía en una empresa, pero ahora como autónomo.

    Todos estos cambios también parten de su condición de padre de gemelos desde hace 17 meses, situación que la llevado a marcar prioridades a pesar de que Holanda es un país que da facilidades como conceder a los padres/madres un día a la semana libre para atender a sus hijos, ya que las guarderías "son carísimas, un lujo".

    "Tengo la flexibilidad y libertad para casa y para llenar mi agenda como yo quiera. Estoy contento, es un nuevo periodo en mi vida y me está gustando ser entrenador del Kampong. En la liga en los últimos años en diciembre ya estaban las cuatro plazas del play-off decididas, pero este año, a cuarto jornadas del final estamos ahí. No está nada hecho porque tenemos un calendario complicado, pero estar en la lucha por el play-off cobra mucha sentido a lo que haces".

    "SI SURGE UNA GRAN OPORTUNIDAD SIEMPRE HAY QUE PENSARLO"

    Pasados ya diez años de su llegada a Holanda "Gugu" Freixa recuerda todavía que llegó con ganas de jugar en la mejor liga, de estudiar y de crecer, aunque "no esperaba quedarse a vivir y crear una familia". "Lo importante es no ponerte limitaciones en la vida, hay que estar abierto a lo que te pueda pasar y a mi me han pasado cosas muy bonitas aquí", dice.

    Aunque le costó mucho acostumbrarse a lo cortos que son los días en Holanda, lo que echa de menos a su familia y sus amigos de España y "lo individualista que es la gente" en ese país, Freixa recomienda pasar por la experiencia de salir del nido porque es "muy importante para el desarrollo personal".

    "Descubres muchas cosas. Cuando llegas a un país y no puedes hablar con la gente es una cura de humildad, igual que cuando te tienes que espabilar para arreglar el móvil o cualquier cosa que en tu casa está hecha. Vivir en el extranjero te espabila", asegura sin cerrarse puertas si surge una gran oportunidad "para volver a España o ir a otro país".

    "Siempre hay pensarlo", concluye Santi Freixa Escudé, integrante de uno de los mejores tripletes atacantes de la historia de la selección española con Pol Amat y Edi Tubau, mejor jugador joven del mundo en 2004 y miembro del gran equipo que peleó por el bronce en Atenas 2004, antes de ganar el "Champions Trophy" de ese año, el Europeo 2005 y la plata en Pekín 2008.

    Olga Martín

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