EFETrípoli

Tropas leales al mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este de Libia, anunciaron hoy la toma del estratégico barrio de Ganfuda, considerado clave para la conquista del resto de la ciudad de Bengasi.

La noticia fue negada por las milicias islamistas "Maylis al Shura" y "Zawra Benghasi", que resisten en este barrio conocido como la Alepo de Libia desde que en mayo de 2014 el controvertido oficial lanzara la llamada "Operación Al Karama" y levantara el largo asedio que aún padece la ciudad.

"Hemos perdido varias posiciones en Ganfuda a causa del ataque amplio y violento lanzado por Hafter. Pero nuestras tropas siguen en el campo de batalla. Han matado a 20 soldados de Hafter durante los últimos dos días", explicó a la prensa local un portavoz de ambas milicias.

Sin embargo, Ahmad Masmari, portavoz de la "Operación Al Karama", insistió en que unidades de infantería del llamado Ejército Nacional Libio (LNA en sus siglas en inglés) asumieron el control de todos los edificios principales del barrio tras un último y exitoso embate combinado.

En la misma línea, Yamal al Zahaui, jefe de la unidad de asalto de elite 21, explicó que el avance definitivo se produjo en las últimas 48 horas gracias a la ayuda de drones, que desde el lunes bombardearon sin descanso el área.

En la ofensiva, en la que también se lanzaron 70 misiles "Hozar", participó igualmente una escuadrilla de aviones de combate de fabricación rusa, agregó.

Sin agua corriente, electricidad ni alimentos frescos, las cerca de 170 familias atrapadas en Ganfuda viven en un infierno de combates y amenazas desde que hace dos meses las tropas de Hafter, ayudadas por Egipto y Rusia, emprendieran una ofensiva total para tomar el barrio.

Hace un mes, Hafter, un exmiembro de la cúpula militar que aupó al poder a Muamar al Gadafi y convertido años después tras ser reclutado por la CIA en su mayor opositor en el exilio, anunció la apertura de un corredor humanitario para aquellos que quisieran huir antes del "ataque final".

Fuentes del LNA confirmaron días después a Efe que solo tres familias libias y una sudanesa, además de un escaso número de trabajadores extranjeros, optaron por aprovechar la oportunidad y abandonar el barrio.

Y es que Hafter solo había ofrecido clemencia a los mayores de 65 años, a las mujeres y a los niños menores de 15.

El mariscal, que se ha hecho con el control del Parlamento en Tobruk, domina desde septiembre el centro este y las zonas petroleras del país, además de contar con varias milicias y tribus aliadas en el oeste que le jalean para que avance hacia la capital y asuma el poder.

Allí, le esperan el llamado gobierno de unidad, designado por la ONU y apenas influyente -que el mariscal no reconoce- y las milicias de la ciudad vecina de Misrata, que le consideran un criminal de guerra.

Antes, desea conquistar Bengasi, capital del alzamiento rebelde y de la Cirenaica, próspera y populosa en 2011, con cerca de 650.000 habitantes.

La mayoría de ellos han abandonado estos dos últimos años sus calles, convirtiéndose en desplazados internos. Otros con menos suerte, como los que habitan en Ganfuda, esperaban desde hace semanas su trágico destino a oscuras, sin que apenas nadie rezara o gritara por ellos.