EFE | Madrid

El llamado "porno para mamás", ese pseudogénero comercial acuñado por las editoriales y que encarna el fenómeno de "Cincuenta sombras de Grey", de E.L. James, tiene su origen en siglo XVIII, llega a su apogeo en el XIX con Madame Bovary y lo culmina Marylin Monroe leyendo el Ulises de Joyce.

Así lo afirma la ensayista y crítica italiana Francesca Serra, quien ha escrito "Las buenas chicas no leen novelas", un ensayo publicado por Península en el que dice de forma tajante que "todas las mujeres son pornolectoras", pero aclara que "de forma obligada desde que el libro se convierte en mercancía".

La actriz Marilyn Monroe posa para los fotógrafos encima de una de las salidas de ventilación del metro de Nueva York durante el rodaje de la película
La actriz Marilyn Monroe posa para los fotógrafos encima de una de las salidas de ventilación del metro de Nueva York durante el rodaje de la película "La tentación vive arriba". EFE/Archivo
Publicidad