EFE | San Juan

El último tramo del cable submarino de fibra óptica más moderno del Caribe y Centroamérica llegará mañana viernes a una turística playa de Puerto Rico, para completar así un recorrido con el que unirá un total de siete países y territorios de la región.

"Ya tenemos las condiciones idóneas para llegar a tierra. Será una operación relativamente sencilla pero muy simbólica", explicó hoy a Efe Florent Landreau, el capitán del barco que trae el cable submarino hasta la costa puertorriqueña, algo que tendría que haber ocurrido hace cerca de tres semanas, pero que se ha pospuesto a causa de las condiciones meteorológicas.

 
  • El barco que transporta el último tramo del cable submarino de fibra óptica que unirá un total de siete países y territorios de la región. EFE
  • Interior del barco que transporta el último tramo del cable submarino de fibra óptica que unirá un total de siete países y territorios de la región. E
  • La playa de Isla Verde en San Juan (Puerto Rico) donde llegará el cable submarino de fibra óptica que unirá un total de siete países y territorios de
 
El barco que transporta el último tramo del cable submarino de fibra óptica que unirá un total de siete países y territorios de la región. EFE
El barco que transporta el último tramo del cable submarino de fibra óptica que unirá un total de siete países y territorios de la región. EFE

A bordo de esta embarcación diseñada expresamente para el despliegue y reparación de fibra óptica, responsables de Telefónica detallaron hoy a Efe con gran entusiasmo cómo está previsto que el viernes muy temprano un equipo de buzos llevará hasta la playa de Isla Verde.

Una vez que llegue a esta playa, una de las más turísticas de Puerto Rico, se excavará una zanja en la arena, llevar el cable hasta las tuberías que lo encauzarán hasta la central que Telefónica tiene en las inmediaciones.

"Este cable permitirá mejorar notablemente la conectividad de Puerto Rico, donde ya contamos con un cable submarino, así como de Colombia, Ecuador y Panamá", explicó Pedro Carballeira, director de Nuevos Negocios y director comercial para Centroamérica y Venezuela de Telefónica.

Con esto se completará el despliegue de un cable de unos 6.000 kilómetros que ha sido extendido gracias al esfuerzo de un consorcio de compañías de la región con la intención de ganar conectividad para los sistemas de telecomunicaciones de diversos países.

"Hoy día no se puede depender de un sólo cable para garantizar las comunicaciones, porque nos hemos vuelto muy dependientes y es necesario contar con varias alternativas por si alguno falla", explicó Carballeira.

Para poder desplegar este cable se han unido cinco grandes compañías con presencia en la región, que se repartirán entre ellas la capacidad de transmisión de datos del cable, tanto para ofrecérsela a sus clientes finales como a muchas otras empresas de telecomunicaciones del Caribe, Centroamérica y parte de la América Latina del Pacífico.

"Una vez que mañana llegue el cable a tierra y se enganche a la central de Telefónica en Puerto Rico se habrá concluido un despliegue en el que llevamos años trabajando", celebró.

El siguiente paso será "completar las pruebas de conectividad entre todas las estaciones, que ya se ha comenzado en algunas, y cuando aseguremos la estabilidad de todos los enlaces, el cable podrá empezar a operar", dijo, convencido de que eso podrá ocurrir en torno a junio.

"Todo el cable se pondrá operativo al mismo tiempo, en todos sus segmentos", dijo con entusiasmo, tras poner como ejemplo que si por algún motivo la actual conexión de Puerto Rico con EE.UU. fallara, con este nuevo cable se ofrece otra ruta directa, que evita "tener que redirigir todo el tráfico hacia el sur, por el Atlántico, pasando por Argentina, Chile y subiendo por el Pacífico".

Así, "ahora a nuestros clientes corporativos de Puerto Rico, por ejemplo, les podemos dar dos opciones propias, y no tenemos que contratar con otra compañía una alternativa para garantizar el servicio".

La mayor parte de los cables de Latinoamérica se instalaron hacia los años 2000 y 2001, en plena burbuja tecnológica, por lo que muchos ya tienen 15 años de vida, un largo periodo si se tiene en cuenta la gran velocidad a la que avanza esta tecnología.

La vida útil de estos cables ronda los 25 años, aunque aún no ha habido tiempo material para comprobar si a partir de ese periodo se puede confiar en su buen funcionamiento.

Publicidad