EFE | Katmandú

Los nepalíes luchan por salir adelante entre la incertidumbre y las dificultades tras el terremoto de 7,8 grados que devastó el sábado el país, donde miles de personas se refugian en improvisadas tiendas de campaña y aumenta la frustración de la población por la lentitud de la respuesta del Gobierno.

Al menos 3.900 muertos y 6.833 heridos es el último de los recuentos oficiales de víctimas que se anuncian hora a hora, haciendo que la tragedia adquiera unas dimensiones aún imposibles de calcular por parte de un Gobierno ya de por sí precario en uno de los países más pobres y subdesarrollados del mundo.

 
  • Vista de una estatua religiosa entre los restos de varios edificios, en el distrito de Bhaktapur, Nepal. EFE
  • Varias personas recogen sus pertenencias junto a sus hogares destruídos tras el seísmo que azotó el país el pasado sábado en la aldea de Kumalpur, a l
 
Vista de una estatua religiosa entre los restos de varios edificios, en el distrito de Bhaktapur, Nepal. EFE
Vista de una estatua religiosa entre los restos de varios edificios, en el distrito de Bhaktapur, Nepal. EFE
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