EFE | Río de Janeiro

Las balas perdidas, un drama que se ha agravado este año en Río de Janeiro, no perdonan ni a los niños inocentes muertos tiroteados en 2015 en esta ciudad brasileña, que son la mitad de los cuatro fallecidos y doce heridos en este mes de enero.

Pese a que teóricamente no tienen dirección, las balas perdidas han castigado especialmente a menores que habitan en barriadas pobres cuyo control se disputan bandas de narcotraficantes.

Un grupo de hombres armados enfrenta a miembros de la Policía Federal durante un operativo en una favela en Río de Janeiro. EFE/Archivo
Un grupo de hombres armados enfrenta a miembros de la Policía Federal durante un operativo en una favela en Río de Janeiro. EFE/Archivo
Publicidad