Madrid, 31 jul (EFE).- A Miguel Boyer se le ve contento, esperanzado y agradecido con médicos, amigos y familia, con todos aquellos que, en momentos difíciles, han estado y están junto a él, ayudándole a superar la enfermedad que el 28 de febrero puso un punto y seguido en su vida. "He tenido suerte, mucha suerte", dice hoy.
A su lado, sonriente y pendiente de cada gesto y cada palabra de su marido, está Isabel Preysler, la mujer que comparte su vida desde hace 27 años y que en estos últimos cinco meses no se ha separado de él. "Gracias a mi mujer -destaca un Miguel Boyer agradecido- me he salvado".