EFEUSALos Ángeles

La directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), la más importante del mundo hispanohablante, y de su filial californiana LéaLA, Marisol Schulz, cree que el libro en español tiene aún que desembarcar seriamente en el país, donde la demanda supera con creces la oferta.

En entrevista con Efe, Schulz señaló la existencia de un "interés paulatino" en la literatura en español en los Estados Unidos, donde considera que el mercado "está por explorarse" y en el que la diversidad de la población latina ha impedido que las editoriales puedan entrar con una estrategia única.

Schulz hizo hincapié en la diferente idiosincrasia de los hispanos en función de su ubicación geográfica.

En ese sentido, la Feria del Libro en Español de Los Ángeles, LeáLA, fue diseñada desde su primera edición para atraer principalmente a un público de raíces mexicanas, un concepto que volverá a ser central este año cuando el evento abra sus puertas el 15 de mayo en el centro de convenciones de esa urbe californiana.

Ciudad de México será la localidad invitada y presentará "un programa muy bien armado", en palabras de Schulz, quien cree que las obras más buscadas en la feria tratarán sobre el narcotráfico, la autoayuda y los asociados con famosos, como la hermana de la cantante Jenni Rivera, Chiquis.

La directora de LeáLA insistió, no obstante, en que la oferta de contenidos será plural, y nuevamente tendrá protagonismo la sección infantil, un área que es clave para la organización, que reconoce no dar abasto con las peticiones de los colegios que quieren asistir el viernes -único día lectivo que está abierta la feria- por limitación de tiempo y espacio.

"Es impactante y es muy frustrante tener que decir a las escuelas que no podemos con tantos niños", afirmó Schulz, que espera que con los años LéaLA pueda ampliarse un día y comenzar el jueves para atender a más colegios.

La feria cumple en mayo su cuarta edición tras su ausencia en 2014 por cuestiones financieras, y lo hace con una extensión y características parecidas a las de 2013, y con el objetivo de garantizar su periocidad anual, algo que aún no está asegurado a pesar del público que congrega.

"LéaLA provoca emociones de una forma que no creo que pase con ninguna otra feria. La gente la acepta como propia. Es la conexión con un país al que probablemente no puedas regresar, seas del país que seas, o con el que tus hijos no tienen contacto real", explicó la directora, que contó que su no celebración en 2013 produjo "tristeza".

"Fue duro, yo estoy confiada de que la gente va a ir nuevamente", indicó.

Este año la meta es superar los 100.000 visitantes en tres días (frente a los 85.000 de 2013) y todo apunta a que volverán a producirse numerosas ventas directas de libros.

Según datos de la organización, casi 8 de cada 10 personas que se acercaron a LéaLA hace dos años adquirieron algún ejemplar, por 7 de cada 10 en 2012 y 6 de cada 10 en 2011.

"Es una de las cosas más extrañas de LéaLA en comparación con otras ferias, la gente va a comprar", apuntó Schulz, lo que manifiesta un interés ciudadano por una literatura que no encuentra fácilmente en su entorno.

"LéaLA sí se pensó para que fuera una punta de iceberg que abriera el mercado del libro en español. Tenemos la experiencia de FIL, que ha sido un motor para la industria editorial mexicana", dijo Schulz.

En tres ediciones, LéaLA ha servido "de trampolín" -indicó la directora- para la creación de negocios en Los Ángeles como la tienda La Librería, especializada en libros infantiles en español, y para que más comercios del sector hayan ampliado su catálogo para ofrecer literatura en ese idioma.

Este año por primera vez LéaLA cuenta con un programa específico para profesionales en el que participan 70 bibliotecarios de EE.UU.

Schulz evita, sin embargo, echar las campanas al vuelo: "Es pronto para hablar de éxito, pero vamos por un camino correcto".