EFE NewsNueva York

Después de que al menos tres niños murieran y 161 más fueran hospitalizados en el estado de Nueva York por una dolencia inflamatoria que ha sido relacionada con el nuevo coronavirus, los hospitales de la región han iniciado análisis detallados de los pacientes para averiguar si comparten alguna variación genética.

Según información publicada por el diario The New York Times, además de muestras de sangre, los hospitales han recogido tejidos de al menos uno de los tres fallecidos, de 5, 7 y 18 años de edad, que han sido enviados a un laboratorio del sistema de salud público para ser analizados en profundidad.

Un equipo de más de 30 epidemiólogos, médicos clínicos y estadísticos revisan miles de páginas de informes médicos en un esfuerzo para investigar la rara enfermedad que ha afectado a niños de la región y que los expertos han relacionado con la COVID-19.

Nueva Yorkes una de las regiones del mundo que mayor número de este tipo de casos ha informado públicamente.

La dolencia, llamada síndrome inflamatorio multisistema, puede estar caracterizada por la inflamación del corazón, los vasos sanguíneos, los tractos gastrointestinales y otros órganos, algo que se cree está causado por una reacción al coronavirus.

Por ahora, el carácter desconocido de este síndrome ha llevado al gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, a prohibir la apertura de los colegios de verano.

Los doctores de Nueva York han asegurado que desde que se empezó a investigar la conexión entre el zika en mujeres embarazadas y la microcefalia de sus hijos en 2015 y 2016, no ha habido un esfuerzo tan urgente por descifrar esta misteriosa amenaza para los niños.

“Estamos mirando todo lo posible, terapias, diagnósticos, los cuadros clínicos, y estamos intentando unirlo todo", dijo el comisario de Salud del estado de Nueva York, Howard Zucker, al New York Times.

Según el medio, durante una reunión virtual convocada urgentemente entre varios pediatras del estado la semana pasada, uno de los doctores informó de que había habido un aumento de más de 40 niños en su hospital.

Otro de los médicos habló de peligrosas dolencias cardíacas entre los menores afectados por el síndrome, y uno más explicó cómo un adolescente de 14 años fue ingresado en buenas condiciones en un hospital del Bronx pero cuyo estado se deterioró con rapidez. "Veinticuatro horas más tarde, estaba delirando agresivamente y se le tuvo que sujetar y sedar", recordó el médico Michael Ushay.

Los primeros casos del nuevo síndrome empezaron a llamar la atención de los médicos a finales de abril y principios de mayo, un mes después del pico del coronavirus en Nueva York.

Casi de forma inmediata, los doctores notaron que algunos pacientes tenían síntomas muy parecidos a los que se desarrolla con la enfermedad de Kawasaki, que también lleva a la inflamación de los vasos sanguíneos y cuyos síntomas van desde rojez de los globos oculares a arterias coronarias dañadas que pueden desembocar en ataques de corazón o aneurismas.

Sin embargo, con la enfermedad de Kawasaki pocos eran los niños que acababan en cuidados intensivos o con necesidad de soporte vital, mientras que las víctimas del nuevo síndrome sí lo hacen.