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Las granjas de Dakota del Sur contrataron en los últimos dos años mucho menos trabajadores agrícolas que en el pasado y en parte por la falta de suficiente fuerza laboral disponible para esas tareas.

Debido a ello, según autoridades locales, la llegada de trabajadores extranjeros beneficiaría a la industria más importante de ese estado.

Según el más reciente informe Agricultura 2014 de Dakota del Sur, en 2013 los granjeros de ese estado contrataron unos 38.000 trabajadores temporales, es decir, 5.000 menos que el año anterior; a pesar de que el salario promedio por hora para esos trabajadores subió de 13,10 a 14,67 dólares en ese mismo período.

El mismo reporte, compilado por la Universidad Estatal de Dakota del Sur, indica que la mano de obra temporal en las granjas locales, en su gran mayoría compuesta por inmigrantes hispanos, representa más de un tercio de los 115.000 trabajadores agrícolas del estado.

En ese marco, las miles de vacantes no ocupadas representan un porcentaje alto, en este caso, cerca del 5 por ciento, de disminución en la producción agrícola en Dakota del Sur, que en total llega a los 25.600 millones de dólares al año.

Esto significa que por falta de suficiente fuerza laboral, la agricultura de Dakota de Sur podría perder unos 1.300 millones de dólares.

El informe oficial indica que una forma de hacer frente a esa situación sería la de darles más horas de trabajo a los empleados temporales. De hecho, la mano de obra agrícola de Dakota del Sur trabajó en 2013 cinco horas más en cada semana (45 horas en vez de 40).

Otra respuesta planteada es facilitar la llegada de trabajadores inmigrantes, especialmente aquellos que año tras año son empleados por las mismas granjas, sean los que vienen del extranjero o aquellos que están viviendo en otros estados.

"Es verdad. Necesitamos trabajadores y los inmigrantes siempre han realizado buenas contribuciones a este estado desde que comenzó la agricultura en este lugar hace 126 años", dijo a Efe Jamie Crew, portavoz del Departamento de Agricultura local.

A la vez, agregó que "el panorama de la agricultura en Dakota del Sur sigue cambiando", debido a un recambio generacional (la edad promedio de los granjeros no hispanos en ese estado es de casi 56 años) y a la adopción de nuevas tecnologías.

Por eso, Walt Bones, exsecretario de agricultura de Dakota del Sur y copropietario de la granja Turner County Dairy, situada cerca de Sioux Falls, pidió que se modifiquen las políticas migratorias y los programas de visas federales para agilizar la contratación multianual de inmigrantes hispanos.

Según el Buró Estadounidense de Granjeros, los hispanos representan del 50 al 70 % de los trabajadores del campo en Dakota del Sur. Pero esos mismos hispanos sólo representan el 3,4 % de los 835.000 habitantes de Dakota del Sur y de esos el 60 % son extranjeros.

Bones indicó a medios locales que los hispanos realizan "un trabajo absolutamente maravilloso" y que "se han incorporado a la comunidad", es decir, son parte de las iglesias, escuelas y negocios locales.

Uno de esos trabajadores, el mexicano Jorge López, se estableció con su familia en Denver, Colorado, pero él y su hijo trabajan poco más de 1000 kilómetros al norte de donde residen su esposa y su hija por las oportunidades que encontró en Dakota del Sur.

"Estoy en Dakota desde septiembre pasado. Hay muchos hispanos y mucho trabajo, pero el trabajo siempre es temporal", dijo López a Efe, quien indicó que la mayoría de sus compañeros son de México y de Guatemala, con cantidades menores de América Central "y algún sudamericano".

"Lo más difícil es encontrar vivienda porque es un estado en el que prácticamente no había nada y ahora lo poco que hay resulta caro y difícil de encontrar", puntualizó.

En Dakota del Sur, sólo algunos de los trabajadores agrícolas reciben ayuda con vivienda y sólo si permanecen en el lugar por más de 90 días, un tiempo mayor que el promedio habitual de la duración del contrato de esos trabajadores.

Por eso, López paga 2480 dólares al mes por un cuarto de hotel que comparte con su hijo, el doble de lo que le cuesta la hipoteca mensual de su casa en Denver.

"Pero el salario es bueno y aunque a veces el trabajo es peligroso, por ejemplo, cuando instalamos cañerías, y aunque uno está a diez horas de distancia de la familia, aquí se hace buen dinero, principalmente porque aquí no hay nada en qué gastarlo", aseveró el inmigrante. Consideró también que una reforma migratoria o cambios en la obtención de visas "me permitiría ya quedarme en un lugar o ir a donde haya trabajo sin tanto trámites".

Según el Estudio de Contribuciones Económicas Agrícolas, el pedido de la llegada de trabajadores extranjeros resulta importante al considerar que aproximadamente de la mitad las tres cuartas partes de los trabajos en la zona este y norte de Dakota del Sur dependen de la agricultura.