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De niño, Orlando Meléndez, más conocido como "El Gato", se sentaba a ver los dibujos animados "Scooby Doo" en la televisión, donde se apasionó por seis personajes que hacían malabarismos con una pelota de baloncesto. Eran los Harlem Globetrotters y él quería ser uno de ellos.

Y lo logró. Desde entonces "El Gato" lleva con "orgullo" ser el primer puertorriqueño en la plantilla de este legendario y espectacular equipo de baloncesto, aunque el ambiente en el que se movía le llevaba hacia el otro deporte nacional en la isla, el béisbol.

"Yo crecí alrededor del béisbol. En ese momento era lo que todo el mundo quería hacer, y yo no, yo quería jugar al baloncesto", dijo en entrevista con Efe Meléndez, quien se aficionó a este deporte cuando los Ángeles Lakers y los Detroit Pistons se disputaban la final de la NBA en la temporada 88-89.

Meléndez, nacido en Ponce hace 37 años, comenzó su andadura en las ligas menores de su ciudad natal, a pesar de que, por aquel entonces, su altura no le hacía justicia para jugar al baloncesto, pero estaba empeñado en lograrlo.

Para ello debía recorrer dos millas y cruzar una siembra de caña de azúcar, y cuando la joven promesa llegaba a la cancha de baloncesto lo hacía "acompañado" por un séquito de gatos que seguían las migajas del sandwich que iba dejando por el camino. De aquella comitiva recibiría el apodo de "El Gato".

De las ligas semiprofesionales con los Leones del Ponce se mudó a Estados Unidos, donde pasó sus años de secundaria y universidad, época en la que jugó con los Tar Heels de la Universidad de Carolina del Norte.

En 2007, tras jugar como profesional en Europa y en el equipo nacional de su país, ganó la liga de Puerto Rico junto a los Cangrejeros de Santurce y se le dio la oportunidad de unirse a los Globetrotters.

Fue en ese momento en el que se convirtió en el segundo latinoamericano en las filas del equipo, después del dominicano Orlando Antigua, que ya lo había logrado en 1995.

"Ser el primer puertorriqueño en 90 años es un orgullo bien grande, y para mí no es solamente representar a Puerto Rico, es representar a toda América Latina y en Europa a toda la gente de habla hispana", dijo.

El boricua, que se destacó durante su época profesional como un gran "donqueador" (especialista en mates), todavía recuerda con nostalgia los capítulos de la serie animada de los años setenta en los que los jugadores de los Harlem Globetrotters hacían las maravillas.

Pero en su infancia tuvo otro referente básico más allá del "sueño" de jugar en los Globetrotters: el astro de los Chicago Bulls, Michael Jordan.

"Mi papá me decía: 'Chico siempre estás imitando a Michael Jordan, te vas a morder la lengua un día de estos', porque sacaba la lengua igual que Michael", recordó el baloncestista.

Conocido por ser un hombre familiar, "El Gato" ve en sus progenitores un gran apoyo, hoy y también en el pasado, y todavía tiene fresco en la memoria las palabras de su abuelo cuando le decía: "¿Comiste bien?, tienes que comer bien para que crezcas bien, seas fuerte y puedas jugar mejor".

Hoy, Meléndez, con sus 6,8 pies de altura, piensa en su futuro pero no lejos del baloncesto, ya que una vez retirado le gustaría poder usar sus conocimientos como analista o comentarista deportivo.

Caracterizado por ser un jugador "agresivo en el ataque" es además un amante de la arquitectura y el diseño, y no descarta, en un futuro, poder expandir su negocio de diseño de interiores.

Mientras tanto, y junto al equipo de artistas del caucho tricolor, el embajador boricua espera seguir dando "lo máximo" y un "espectáculo increíble" en cada uno de los partidos de los Harlem Globetrotters.