EFEUSANueva York

Juan Antonio "Tony" Hernández, hermano del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, permaneció inmóvil, sin expresión, como ocurrió a lo largo del juicio en Nueva York, al escuchar este viernes la palabra "culpable" de los cargos por narcotráfico" de los que lo acusó el Gobierno de EE.UU.

Así concluyó el juicio en la corte del distrito sur de Nueva York, que comenzó el pasado 2 de octubre y que ha mantenido a los hondureños, algunos de los cual han asistido cada día al juicio, atentos al proceso.

Incluso un grupo de cerca de un centenar de personas celebraron con gran algarabía este viernes frente al tribunal el veredicto, que será impugnado por los abogados de Hernández, según informaron a los medios.

En su segundo día de deliberaciones, la Fiscalía, defensa y familiares fueron convocados a la sala del juez Kevin Castel, luego de que se recibiera una nota del jurado de que habían alcanzado un veredicto, que siempre debe ser por unanimidad.

Hernández, arrestado en noviembre de 2018 en Miami, fue acusado de conspirar para exportar drogas a EE.UU., de posesión de ametralladoras y de dispositivos destructivos y de mentir a las autoridades federales, de los que se declaró no culpable.

Este viernes, luego de diez días de proceso, escuchó una y otra vez la palabra "culpable" a cada uno de los cuatro cargos en la sala de la corte federal, sin ninguna expresión, tras lo cual su abogado Michael Tien le dio una palmada en la espalda.

Castel impondrá la condena a Hernández, que enfrenta un máximo de cadena perpetua, el próximo 17 de enero.

"En nombre de mi familia, y personalmente, recibo con gran tristeza las noticias del fallo en Nueva York", reaccionó en un tuit el presidente hondureño.

Su madre, su hermano Amílcar, en silla de ruedas, y otros miembros de la familia se mantuvieron en silencio al escuchar el veredicto y al salir del tribunal fueron abucheados por hondureños, que corrieron tras ellos en atropelladas escenas, en las que más de un camarógrafo rodó por los suelos.

Los hondureños celebraban fuera de la corte la decisión del jurado y mientras intentaban alcanzarlos les gritaban "fuera JOH (Juan Orlando Hernández)", que ha sido señalado en documentos del Departamento de Justicia de EE.UU como un conspirador en este caso por narcotráfico, aunque no ha sido acusado.

Ninguno de los familiares hizo comentarios a la prensa aunque durante el proceso su hermano Amílcar había señalado que creían en su inocencia y que no había evidencia en su contra.

"El jurado trabajó duro pero su veredicto fue inconsistente con la verdad", declaró uno de los abogados de la defensa, Omar Malone, a la prensa fuera del tribunal.

Mientras, su colega Michael Tien afirmó que los exnarcotraficantes testigos "mintieron", que son "asesinos, lo peor de lo peor", y reiteró sus argumentos durante el juicio, de que la evidencia presentada por la Fiscalía no vinculó a su cliente con los cargos.

El abogado tenía que hacer esfuerzos para ser escuchado porque los hondureños que festejaban lo rodearon, algunos de los cuales portaban banderas de su país y carteles, y seguían pidiendo a gritos la salida del poder del actual presidente de Honduras.

Un grupo más reducido acudió al lugar en apoyo al mandatario afirmando que no hay evidencias en su contra y que las acusaciones de los narcotraficantes que cooperaron con el Gobierno fueron para vengarse de Hernández.

El presidente hondureño dijo que los exnarcotraficantes que cooperaron con la Fiscalía de EE.UU. y que lo acusaron de haber aceptado sobornos de carteles, entre ellos el de Sinaloa, lo hicieron en venganza porque fueron extraditados luego de que su Gobierno aprobara ese proceso.

Sin embargo, la Fiscalía recordó durante la presentación de argumentos finales que ninguno de los cooperantes fue extraditado ni investigado por el Gobierno hondureño.

"¿Qué se puede decir sobre una condena basada en testimonios de asesinos confesos, y argumentos que varios de estos testigos no fueron extraditados por Honduras si Estados Unidos nunca los pidió en extradición?", dijo además este viernes el mandatario hondureño en su tuit.

Aunque el presidente hondureño no es un acusado, la Fiscalía lo vinculó al caso desde el primer día del proceso al señalar que probaría que aceptó sobornos de narcotraficantes para sus campañas al Congreso y la presidencia, entre ello un millón de dólares del entonces líder del cartel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, condenado este año en Nueva York a cadena perpetua.

Los sobornos, según la Fiscalía, eran a cambio de protección para los narcotraficantes y la no extradición, lo que el mandatario ha negado reiteradamente.

Durante este proceso, el Gobierno de EE.UU aseguró que el acusado convirtió a Honduras en un "narco-Estado" y que se volvió "intocable" con su acceso al poder y el apoyo de militares y policías a los que pagaba sobornos.