EFELima

Plásticos, maderas, tuberías y otros materiales de construcción son escupidos diariamente por el océano Pacífico a la playa peruana de Carpayo, la más sucia de Latinoamérica al acumular toneladas de desechos y residuos procedentes de Lima, la única capital de Suramérica al costado del mar.

Ninguna otra playa de América Latina llega a aglutinar los 2,8 kilos de basura por metro cuadrado que se recogieron en Carpayo durante la última campaña de limpieza organizada por la ONG Vida (Instituto para la Protección del Medio Ambiente), aseguró a Efe su presidente, Arturo Alfaro.

En esa campaña, realizada el pasado 19 de septiembre, se recogieron 60 toneladas de desechos en apenas tres horas gracias al trabajo de un millar de voluntarios, y la organización estima que durante el año se pueden llegar a recoger 3.000 toneladas basura, en una playa con una longitud de 500 metros.

"La dejamos limpia, pero al día siguiente había nuevamente basura. Comparamos los resultados con otros lugares donde también se hacen campañas similares, como en Filipinas y Hawai (Estados Unidos), y ninguna tiene la densidad de basura de Carpayo. Es único", explicó Alfaro.

Caminar por sus rocas es hacerlo en medio de un vertedero en el que resulta complicado no pisar cúmulos de tapones y redes de plástico, tablones y otros objetos de construcción como enchufes, que se introducen entre los resquicios de las piedras.

Entre los objetos más raros encontrados en Carpayo hay muebles, computadoras, partes de vehículos, ventanas e incluso un cráneo humano, aparentemente lanzado al mar por algún estudiante de medicina.

El activista afirmó que su organización lleva recogiendo basura en playas peruanas desde hace 17 años y las cantidades de residuos que trae el mar han aumentado desde entonces, sobre todo por el "boom" de la construcción en el caso de Carpayo.

Situada en el Callao, la ciudad portuaria de Lima, Carpayo se encuentra en el extremo occidental de la bahía en la que se asienta la capital peruana, y recoge los desechos de la construcción que durante tres décadas se arrojaron al mar desde los municipios limeños de Magdalena del Mar y San Miguel, según la ONG.

Alfaro aclaró que hace 20 años Carpayo era un balneario donde los habitantes locales del municipio de Chucuito, en el Callao, iban a bañarse.

Incluso ahora su calidad del agua sigue siendo buena y ha sido calificada como saludable por el Ministerio de Salud, pero lo que la hace insalubre es la cantidad de basura que se acumula, precisó Alfaro.

El responsable de la ONG Vida aseguró que la contaminación de la playa es producto de una falta de responsabilidad por parte de las empresas constructoras y de los Ministerios de Salud y de Vivienda por no dar prioridad a una gestión eficiente de los residuos sólidos del país.

"Entre el 40 % y el 50 % de la basura que llega a Carpayo es material que se puede reciclar. Lo más peligroso son las partículas pequeñas, como las del poliestireno, que a menudo son confundidas como alimento por parte de los peces y aves", lamentó Alfaro.

Los pescadores locales tienen que navegar mar adentro para evitar que sus redes recojan kilos de basura que, por su peso, pueden llegar a romper los aparejos, relató a Efe Miguel Ángel, uno de los pescadores que habita en un grupo de chabolas ubicadas en uno de los extremos de Carpayo.

La Municipalidad del Callao gasta alrededor de un millón de soles (unos 286.000 dólares) en limpiar la playa de Carpayo y otros dos más de una "basura ajena, generada por municipios de Lima", recordó Alfaro.

El ecologista señaló que la bahía de Lima y del Callao albergan 250.000 metros cúbicos de desechos y basura, según un cálculo del Instituto del Mar Peruano (Imparpe).

Alfaro estimó que todavía hará falta limpiar Carpayo durante 15 años más para que pueda lucir como en sus mejores tiempos, siempre y cuando los limeños dejen de arrojar al mar unos desechos que el océano devuelve tarde o temprano.

Fernando Gimeno