EFEBuenos Aires

El orfebre hispano-argentino Juan Carlos Pallarols homenajea a los soldados caídos en la Guerra de Malvinas fundiendo fragmentos del material bélico utilizado en el fragor de la batalla para modelar dos rosas con las que espera que cada bando rinda honores al contrario.

El platero, "totalmente en desacuerdo con las guerras", se inspiró en la rosa que realizó a la princesa Diana de Gales tras su funeral.

Su intención, que excombatientes argentinos dejen en el cementerio británico en Malvinas, y viceversa, una flor de 82 centímetros, en representación del año de la contienda.

El objetivo es "transformar el odio en amor y purificar nuestros corazones", explicó a Efe Pallarols mientras comenzaba a fundir los trozos de balas y vainas que utilizará para dar forma a su nueva obra, rodeado de numerosos familiares y excombatientes argentinos en el conflicto.

"Todo (este material) sirve para matar, por eso hay que fundirlo", remarcó el orfebre, que además utilizará el metal sobrante para crear dos placas en las que detallará el significado de estas rosas.

Las obras apelarán a la sensibilidad ciudadana una vez reposen en su destino, los cementerios británico y argentino de las Islas Malvinas, donde descansan los fallecidos en combate de uno y otro bando.

La idea, que arrancó con solo "seis o siete colaboradores", hoy ya reúne más de 40 partidarios que harán crecer "en cantidad y calidad" a este proyecto.

Además, cuenta con el beneplácito de diferentes grupos de excombatientes británicos.

"Lo único que quieren es poder eliminar ese dolor, y digerir y sentir que ya han cumplido con Dios, con la patria y con todo lo que humanamente se puede hacer", manifestó Pallarols sobre la actitud de los familiares que todavía recuerdan lo sufrido en Malvinas.

Como es habitual en él, el orfebre buscará involucrar a toda la sociedad argentina permitiendo, a quien lo desee, cincelar unas rosas que claman por la "paz".

"Yo soy el fletero del bastón (presidencial) y esto también lo vamos a hacer entre todos", reiteró Pallarols.

Aunque la familia de este ilustre platero no padeció las consecuencias de Malvinas, explicó, sí sufrió las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil española, por lo que sabe bien del pesar de quienes llevan esta parte de la historia grabada a fuego en su corazón.

César Trejo es uno de los excombatientes del conflicto que enfrentó al país suramericano con Reino Unido en 1982 por la soberanía de las islas.

No renuncia a unas "Malvinas Argentinas", pero siente un gran respeto por quienes fueran sus adversarios.

"Estamos convencidos de que podemos construir una relación humana con aquellos que fueron nuestros enemigos y nuestros adversarios en la guerra. Nosotros reivindicamos la paz", afirma Trejo en declaraciones a Efe.

Delmira de Cao, madre del único voluntario caído en la guerra, asegura que la propuesta de Pallarols es "una misión de paz ideal para todo el mundo, para demostrar que se puede convivir en paz si los pueblos realmente tienen conciencia de lo que son las vidas de los seres humanos".

Entre las familias que se han visto sacudidas por la guerra, no hay lugar para el rencor entre bandos, pues "todos eran soldados que lucharon por amor a la patria", según manifiestan, aunque señalan que es importante conservar en la "memoria" lo sucedido.

Todo el proyecto de Pallarols quedará reflejado, punto por punto, en un libro de actas diseñado por el profesor Julián Bernatene, en el que figuran cada una de las personas que han colaborado o participado de algún modo, no sólo con sus nombres sino también dibujos a mano en carboncillo.

En la Guerra de Malvinas, que enfrentó durante 74 días al Ejército británico y al argentino por la soberanía de estas islas ubicadas en el Atlántico sur fallecieron cerca de un millar de personas.

Hoy, el territorio continúa bajo el dominio de Reino Unido pese a los insistentes reclamos del Gobierno del país austral.

El embajador británico en Argentina, John Freeman, está al tanto de la iniciativa y Pallarols aguarda que a su regreso de Londres traiga una respuesta positiva del Gobierno inglés que comulgue con el espíritu conciliador del proyecto.

Por Cristina Terceiro