EFELos Ángeles (EE.UU.)

Electropop de aire pesimista, reflexivo y de "incertidumbre" es lo que propone el chileno Álex Anwandter en "Latinoamericana", un disco que, según explicó a Efe, es su respuesta a una contraofensiva reaccionaria que recorre el mundo.

"'Latinoamericana' no tiene mucha solución o recetas. Es un disco más bien de incertidumbre o de pasmo ante la bofetada inicial de esta ola fascista", argumentó en una entrevista telefónica.

"Si hay ciertos atisbos de esperanza (en el disco) son la intuición o el instinto de agruparse en una especie de abrazo primero para luego, desde ahí, articular nuevas estrategias de resistencia", añadió.

Perteneciente a esa generación del "indie" chileno que, con artistas como Javiera Mena o Gepe, se abrió camino fuera de su país, Anwandter actuará mañana y el viernes en la sala Blondie de Santiago de Chile, mientras que el 25 de enero se presentará en The Roxy en Los Ángeles (EE.UU.), ciudad en la que reside desde el año pasado.

"Esta es una etapa que disfruto mucho luego del proceso largo que involucra hacer un disco. Componerlo, mezclarlo, producirlo... Eso es yo básicamente en una pieza oscura encerrado meses y meses sin ver a nadie. Así que esta etapa de compartir con el público se siente, para mí, como muy liberadora", explicó el músico nacido en Santiago en 1983.

Con una trayectoria ya consolidada, tanto en solitario como con su anterior grupo Teleradio Donoso, Anwandter recordó que su interés por la música comenzó con el violín cuando tenía unos seis años, pero señaló entre risas que, al no ser el instrumento "más 'cool' como adolescente", se pasó a la guitarra y el piano después.

"Y con 18 o 19 años me animé a componer unas primeras canciones que son terribles y espero que nadie nunca las escuche. Pero después de un centenar de canciones ya mejoré un poco", ironizó.

"Latinoamericana" es el título de su cuarto disco como solista, que está en el mercado desde el pasado octubre, y en el que se han colado las reflexiones de un artista latino, progresista y activista LGBT tras aterrizar en los Estados Unidos de Donald Trump.

"Después de haber decidido mudarme salió electo este personaje naranjo con su dedo en el botón a punto de hacernos explotar a todos. Y eso lo tiñó mucho de un cierto no sé si pesimismo, pero yo tenía una sensación medio oscura en esa época cuando estaba escribiendo las canciones, como de un susto por una ola reaccionaria importante que está tomando puestos de poder", argumentó.

Tras aclarar que en Los Ángeles hay un clima de tolerancia distinto al de otros lugares del país, quizá también debido a "una comunidad latina que es gigantesca", Anwandter no limitó el auge de la ultraderecha a EE.UU. sino que se refirió también a Brasil o Europa.

"Me gusta enfatizar que no es un tema de que estén siendo electos unos personajes, sino que es una cosa que está muy presente en la gente, es una ola reaccionaria que se siente fuerte. Es como que estuvieran diciendo que todos estos avances de los últimos cincuenta años tienen que parar", opinó.

Con un sonido "retrofuturista" y numerosas referencias latinas ("Malinche" es la canción que abre el disco"), "Latinoamericana" apuesta con temas como "Locura", "Canción del Muro" o "Axis Mundi" por buscar en el pop un poso comprometido más allá del hedonismo con el que habitualmente se identifica a este género.

"Personalmente, nunca me suscribí a esa narrativa de que el pop era evasión y lo superficial, y el rock era lo auténtico y lo profundo. A mí el rock se me hizo históricamente como una especie de lamento o tribulación interna del hombre blanco heterosexual. Y si observas eso desde afuera, te das cuenta de que no es particularmente rebelde", dijo.

En este sentido, destacó el pop con huella social y política de artistas como Pet Shop Boys, David Bowie o Grace Jones.

Por último, Anwandter habló también sobre su carrera cinematográfica y afirmó que, tras debutar como director en "Nunca vas a estar solo" (2016), ya tiene listo el guión de su segundo largometraje y acudirá en febrero a la Berlinale para buscar financiación.

David Villafranca