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El trabajo artesanal de carpinteros de ribera y tejueleros permitió poblar el sur de Chile: con las embarcaciones de madera se pudieron surcar sus mares y las tejuelas de ciprés y alerce, hoy prohibidas, hicieron posible vivir en un clima extremo.

Ahora, una investigación de la Universidad Austral de Chile ha estudiado durante meses estos oficios tradicionales, considerados clave para el desarrollo del sur del país, con el objetivo de visibilizarlos y protegerlos como patrimonio inmaterial.

La tejuelería se basa en el revestimiento de fachadas y tejados con 'tejuelas', piezas de madera de distintas formas y tamaños, muy típico del sur de Chile, mientras que los carpinteros de ribera se especializaron en la construcción de embarcaciones.

Para la investigación, un grupo de antropólogos recorrió las regiones de Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes -que conforman el territorio meridional de Chile- para trabajar con ocho cultores dedicados a la tejuelería, 86 carpinteros de ribera y otros 90 maestros relacionados con estos oficios.

"Es relevante poder ver cómo esos saberes que no son oficiales y que no se aprenden en ningún espacio académico han perdurado en el tiempo por transmisión oral pero que también tienen un tremendo lugar en la historia del país", señaló a través de un comunicado la coordinadora del equipo de investigación, Marcela González Ríos.

Por su parte, el rector de la Universidad Austral, Oscar Galindo, señaló por la misma vía que "el impacto que tuvo en la economía, en las comunicaciones y en el comercio es realmente significativo".

"No hay que olvidar incluso que gracias a estos oficios se expandió el territorio nacional, como el caso del rol de los carpinteros de ribera en la construcción de la Goleta Ancud (que tomó posesión efectiva del Estrecho de Magallanes) y embarcaciones que permitieron la colonización de la zona de Aysén", explicó Galindo.

LA TRADICIÓN CONTINÚA

Aunque con el paso de los años estos oficios han sido cada vez menos frecuentes, todavía existen quienes siguen la tradición, como el ingeniero naval Hugo Almonacid, que representa la cuarta generación de carpinteros de ribera de su familia.

"Somos jóvenes y estamos aprendiendo este oficio e impulsando para que esto no se pierda, siga a flote y se vea más allá", dijo Almonacid, que vive en Cabulco, en la región de Los Lagos, y es miembro de una agrupación de 14 maestros, algunos de menos de 40 años.

En opinión de González Ríos, los carpinteros de ribera "saben que portan saberes especializados" y "se reconocen y se validan unos con otros por la calidad y expertise en la construcción de embarcaciones".

"Es un aprendizaje de la vida, de años de dedicarse al tema. Muchos aprendieron por transmisión oral de sus familias, pero otros también por interés desde pequeños, de conectarse con personas de sectores cercanos que se los enseñaban", apuntó González Ríos.

En el caso de los tejueleros, la antropóloga y coordinadora del proyecto señaló que se trata de un oficio más escaso en la actualidad, puesto que el uso del ciprés y el alerce, las materias primas con que se realizó históricamente este trabajo, están actualmente penalizados.

"Hoy en día se trabaja con lenga, que tiene otra forma de tratamiento, no se usa aserradero sino que una macheta que raja la madera y genera una superficie que es impermeable al agua, lo que presta mucha utilidad para la construcción de viviendas", expresó la investigadora.

Como parte de un convenio con el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, el proyecto de la Universidad Austral quiere "conservar y preservar" estas manifestaciones culturales de la identidad sureña de Chile para que tengan una "larga vida".

"El objetivo último de esta iniciativa es conservar, preservar y que estas manifestaciones culturales de nuestra identidad tengan larga vida con todas las modificaciones y transformaciones que tienen que tener a lo largo del tiempo", destacó la doctora en Etnohistoria Leonor Adán, quien es también la directora de Vinculación con el Medio de la Universidad Austral de Chile.