EFEDacca

Pasacalles entre vendedores ambulantes, obras cervantinas con acento de Cali y talleres para artistas y aspirantes de Bangladesh son la receta de una compañía colombiana para acercar dos maneras de entender el teatro tan distantes en lo cultural y expresivo como necesarias en sus sociedades.

En la última semana y media, la compañía Laboratorio Escénico Univalle se ha colado en las avenidas de la capital bangladesí y en el mayor auditorio del país, Shilpakala Academy, y la Universidad de Dacca con su adaptación del "Coloquio de los perros", de Miguel de Cervantes, como plato estrella en el cuarto centenario de la muerte del genio español.

"El teatro aquí tiene gran tradición popular. Su concepto es muy narrativo, tienden a verbalizarlo todo y les ha fascinado que un perro sea el que cuente las historias", bromeó a Efe el director Alejandro González Puche, que acumula más de 90 pases de la obra desde 2013 entre Colombia y otros países como EEUU y España.

A pesar de los grandes desafíos de desarrollo que afronta el país, el teatro corre por las venas de Bangladesh.

Poco importa que los actores de las 200 compañías que existen no puedan ganarse así la vida, que las salas con buena acústica e iluminación se cuenten con los dedos de la mano y que los 300 estudiantes que pisan las facultades de arte dramático del país sepan que su destino laboral será distinto al que marca su pasión.

"Se aprecia que tienen una cultura ancestral de baile. Son más creativos que en otros lugares. Lo que intentamos es que tengan conciencia del espacio", valoró Julián Gómez, profesor de la Facultad de Artes Integradas de Cali y miembro de la compañía, que ha visitado Dacca con un equipo de nueve personas.

Conciencia del espacio y también lo que Puche llama "polifonía", porque es "más divertido", dice el director, "construir momentos bellos que no sean individuales", sino en equipo.

Así lo repetía estos días en los cursillos que ha impartido a medio centenar de estudiantes universitarios y artistas, que demostraron entre risotadas y con afán competitivo y alguna cara incrédula que el compromiso no solo entiende de dinero.

"Actuamos sin recursos, por amor a la cultura", afirmó a Efe el joven actor Tajul Islam, entusiasmado por haber podido aprender junto al grupo latinoamericano aspectos como la relación entre el artista y la audiencia, técnicas de concentración y haberse atrevido a representar escenas del "Retablo de las maravillas" de Cervantes.

"En Bangladesh no hay profesionalismo en este gremio. El actor de teatro va por la mañana a su trabajo o negocio y se sube al escenario por la noche", secundó Mohammad Israfeel, profesor de arte dramático de la Universidad de Dacca que ha coordinado la visita de Laboratorio.

Y pese a todo, subrayó Israfeel, el papel del teatro ha sido "crucial en la historia" de Bengala y en el actual Bangladesh, en sus ciudades y pueblos.

Desde la agitación contra el colonialismo británico en la defensa de la lengua bengalí que prologó la lucha por independizarse de Pakistán en 1971, pasando por la masiva protesta social a principios de la década de 1990 contra la dictadura del general Ershad: el teatro siempre ha estado presente.

Quizás hoy los temas tengan menos contenido político, aunque entre los habituales melodramas o pastiches culturales, surgen de vez en cuando representaciones con temáticas más profundas y elaboradas.

Y Bangladesh cuenta con su particular Cervantes, aunque eso sí, compartido con la India: el polifacético bengalí y también dramaturgo Rabindranath Tagore (1861-1941), único Premio Nobel de Literatura hasta la fecha en el sur de Asia.

"El futuro del teatro en Bangladesh está garantizado con ustedes", dijo Puche al término de la gira. Al menos, por pasión que no falte.

Por Igor G. Barbero