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Con dos descendientes de indios charrúas y la propia sociedad uruguaya como sus protagonistas, un documental busca derribar el mito de que Uruguay es una nación "sin indios" que, hasta hoy día, perpetúa la invisibilidad del legado de los pueblos indígenas en el país.

Si bien el calificativo de "charrúa" se usa con orgullo para referirse a los uruguayos en ámbitos como el del fútbol, no es de extrañar que quienes lo emplean desconozcan gran parte de la historia de los indígenas que habitaban Uruguay en el siglo XVI, ya que es más lo que se olvida que lo que se recuerda de ellos.

Indagar en esas contradicciones y responder a la interrogante de por qué el tema indígena ha sido "silenciado" en Uruguay fue justamente lo que impulsó a los cineastas Leonardo Rodríguez y Nicolás Soto a crear el documental "El país sin indios".

Es que, según afirmaron en una entrevista con Efe los realizadores, el film surgió de un interés compartido de saber más sobre esa raíz cultural.

"En mi caso yo sentía que había rasgos de la identidad nacional que venían de lo indígena pero no tenía manera de saber bien qué era y qué no era. Sabía que había como una cierta presencia y no mucho más", atinó Rodríguez, quien se adentró en el tema a partir de un trabajo de fotografía sobre la identidad uruguaya.

En la misma línea se expresó Soto, que durante un viaje por países de Latinoamérica como Ecuador, Perú y Bolivia observó que mientras la presencia indígena allí era "evidente" en las manifestaciones culturales, en Uruguay eso no existía.

Para Soto, lo que pasó en Uruguay, país del que, señaló, siempre se dijo que era "el único que no tenía el problema indio en América Latina", fue que se quiso "borrar" lo indígena de la identidad nacional.

"Yo en el primer momento lo único que sabía era lo que siempre se ha dicho en este país de que acá no hay indios; por eso también el título del documental ironiza un poco con esa idea, nosotros pretendemos contar la otra versión que no se ha dicho en todo este tiempo", apuntó.

Con ese objetivo en mente, los realizadores, que manejaban como "indiscutible" protagonista a la integrante del Consejo de la Nación Charrúa Mónica Michelena, comenzaron su investigación sobre el pasado y el presente de lo indígena en Uruguay.

En ese proceso, como contaban con Michelena representando a la mujer y "al indígena urbano contemporáneo" pero buscaban también a un hombre que no formara parte de un colectivo y que viviera en el campo, los realizadores dieron con su segundo protagonista, Roberto, al que, como dice él en el tráiler, todos apodan "el indio".

Sin embargo, como resaltó Rodríguez, más allá de los de carne y hueso, el filme tiene un tercer protagonista, la sociedad uruguaya, que, acotó, aparece representada en opiniones de políticos y explicaciones de los académicos que estudiaron la cuestión.

"Elegimos a ese personaje porque para nosotros era imprescindible entendernos parte del problema, no considerar que este problema es un problema solo de los indígenas sino que es un problema nacional, de la identidad nacional", expresó Rodríguez.

Sobre ese punto, intentando dar un origen al mito del país "sin indios", los realizadores afirmaron que fueron las masacres de Uruguay, y en particular la sucedida a orillas del arroyo Salsipuedes (centro-oeste de Uruguay) en 1831, las que iniciaron la persecución y segregación de los indígenas.

"Todo lo que siguió a eso fue persecución, discriminación. Los nativos tenían que ocultar su identidad para protegerse y después lo indígena estaba siempre asociado a lo brutal, a lo salvaje, a lo ignorante", propinó Soto.

"Por eso siempre se ha dicho que es un país sin indios y no hubo una voz fuerte que se contrapusiera justamente por esa negación que generó todo el proceso, primero de masacre física y después de muerte cultural", abundó.

Asimismo, de acuerdo con Rodríguez, es por esa historia que, pese a que un estudio estima que un tercio de la población uruguaya tiene ascendencia indígena, son muchas las personas de rasgos indios en el país que no se reconocen como tales, lo que, para los realizadores, habla de un "racismo estructural" en la sociedad.

"En definitiva es un tema de racismo. Somos una sociedad que siempre se ha pensado a sí misma como no racista, humilde, solidaria (...) y sin embargo cuando empezamos a tocar este tema se caen las máscaras y ese racismo queda al descubierto", aseveró Soto.

En cuanto a la expectativa en torno al documental, los cineastas coincidieron en que esperan que sirva como una herramienta para reflexionar, ver el tema con otra mirada y "cortar con la negación"; y, a la vez, que trascienda las fronteras del país.

"Si bien la película habla del proceso en Uruguay sobre lo indígena, el tema es internacional, pasa lo mismo en todos los estados, hay discriminación, desigualdad, abuso de poder (...) entonces puede ser un insumo para pensar el tema independientemente del caso particular uruguayo", concluyó Rodríguez.