EFEShanghái (China)

El flamenco ya tiene su hueco estable en China y, gracias a la apertura que el gigante asiático está viviendo en los últimos años, cada vez son más las personas atraídas por este baile en el que muchos chinos encuentran una forma de quitarse la coraza y expresarse.

"Cuando era niña, la gente me decía 'tienes que seguir esta línea, no puedes ser tú misma, no puedes mostrar tu yo real' pero el flamenco te ofrece otra forma de hacerlo, de expresarte, de abrirte y mostrar tus sentimientos", cuenta a Efe Jennifer Hu, que lleva unos doce años bailando.

Es una de las dueñas de la academia Camino Flamenco de Shanghái, que fundó hace diez años después de abandonar su trabajo de financiera en una compañía japonesa, tras deslumbrarse por el 'baile jondo'.

"Antes estábamos muy cerrados, en China no había ni internet, y recuerdo una película basada en España en la que aparecían unas chicas bailando flamenco, me enamoré del baile", explica.

Por aquel entonces tenía veinte estudiantes. Hoy hay unas 250 personas nuevas cada año, taconeando el suelo de madera que tiene que cambiar con frecuencia. "Cada vez va más gente a España y muchos van a ver espectáculos flamencos y al volver sienten el interés de aprender", apunta.

Un interés que también se nota en el aumento de los espectáculos flamencos en China, como atestigua la bailaora María Pagés, que está estos días de gira por varias ciudades en su hasta ahora tour más largo por el gigante asiático.

"China está en un proceso de apertura y te das cuenta de que de una gira a otra", cada vez "hay una novedad respecto a la vez anterior" y se siente que "hay cada vez hay más interés por el flamenco, por conocerlo, hay muchísima curiosidad", explica a Efe.

Pese a esto, Hu comenta que en el país las academias de flamenco son todavía pocas porque necesitan de una licencia que no es sencilla de conseguir, ya que "el Gobierno muchas veces no la da" porque "es un baile extranjero, no es un baile tradicional chino".

En Camino Flamenco hay profesoras chinas y también extranjeros como el español Santiago de Fuentes, que ha sido profesor en varios países del mundo y ha podido comprobar en los últimos años que en China "cada vez hay más alumnos interesados por el flamenco, está cada vez más en auge".

Así, a él ya no lo llaman para trabajar solo en las ciudades principales como Shanghái, sino también en urbes más pequeñas como Chengdu, donde ha ofrecido recientemente un curso.

"Yo creo que en China es ahora el momento en el que va a empezarse a abrir y a haber más, al contrario que Japón, donde están cerrando muchas escuelas porque llevan muchos años de tradición flamenca. En Japón el fervor está pasando y a China está llegando", apuntó el bailador, originario de Conil de la Frontera (Cádiz).

En su opinión, los chinos se sienten atraídos por este baile porque tiene "un punto de abrirte, de quitarte la coraza y mostrar tus sentimientos, tus expresiones. Se sienten libres bailando flamenco porque es un baile muy expresivo y yo creo que es lo que les atrae", añade.

Amanda Tan, alumna de Camino Flamenco, lleva nueve años bailando. Aunque llegó al baile atraída por "lo bonito que eran las flores rojas y los vestidos", pronto se dio cuenta de que el flamenco no era un baile cualquiera, había mucho más.

"Me di cuenta de que el flamenco se diferencia mucho de otros bailes en que requiere mas de la parte interior, requiere poder interior y sentimientos. Requiere características personales como la independencia y la confianza, que son actitudes muy importantes para la vida, especialmente para las mujeres", cuenta.

En tu vida, agrega, "si tienes la suficiente confianza e independencia puedes controlarla de un modo no pasivo" y "bailar flamenco es como bailar con mi vida, me da mucha fuerza para el resto".

En Camino Flamenco, cuenta Hu, hacen cada año una gran gala de exhibición de los alumnos (también hay hombres, aunque abunden las bailadoras féminas) y a Hu le gustaría poder ir un día más allá y emular a las grandes ferias de Andalucía, organizar una feria real.

Además, añade, sueña con que un día exista en la cosmopolita ciudad de Shanghái, como ha existido el Tokio durante medio siglo (lo cerraron en 2016), un tablao flamenco donde traigan a artistas de España para dar a conocer su arte. "Es mi verdadero sueño", concluye.

Paula Escalada Medrano