EFEQuito

Una trilogía documental sobre el genocidio en Guatemala pone cara a lo último que se está haciendo en cine documental para construir esa memoria histórica olvidada en Latinoamérica y que se proyecta en el Festival Internacional de Cine Documental "Encuentros del Otro Cine" (EDOC), en Quito.

Ayudar a construir la memoria histórica de un país. Esta es la idea que persigue la productora estadounidense "Skylight", que presenta tres documentales sobre el genocidio guatemalteco en los años 80 del siglo pasado, en el que murieron más de un millar de indígenas mayas, durante la XVIII edición del festival documental quiteño.

El cofundador de la productora, Paco de Onís, admitió a Efe que este formato audiovisual no puede "cambiar las cosas por sí solo", pero que forma parte de un movimiento más amplio que lucha por hacer justicia social y defender los derechos humanos en cada país del mundo.

Mientras que en el presente, se antoja como una de las mejores formas para establecer "un punto de encuentro o de resistencia" dentro de la sociedad, comenta.

En colaboración con la directora estadounidense Pamela Yates, Onís ha producido dos documentales de la trilogía sobre las prácticas genocidas del dictador Efraín Ríos Montt (1982-1983), que fue condenado en 2013 a 80 años de cárcel en una sentencia que diez días después fue anulada por la Corte de Constitucionalidad de Guatemala.

"Es parte de mi ADN el contar historias sobre justicia social, injusticias y derechos humanos: no lo veo como algo difícil, sino necesario", explicó a Efe la directora poco antes de que se proyecte, por primera vez en Ecuador, el primero de los documentales.

La acogida de esta serie de cintas, que podrán verse en Quito y Guayaquil hasta el 19 de mayo junto con otro centenar de documentales de cuarenta países, ha sido muy positiva entre los pueblos nativos y festivales de cine indígena.

"Ha sido muy interesante para nosotros en esta película el ver cómo las protagonistas representan a pueblos indígenas en todas partes del mundo, son un gran ejemplo", comentó Onís.

La trilogía sobre la masacre, denominada "La saga de la resistencia", formada por los largometrajes "Cuando las montañas tiemblan" (1983), "Granito: cómo atrapar a un dictador" (2011) y "500 años" (2017), generó algunos problemas a su creadora y productor en el país centroamericano.

"Salimos, junto con otras personas que estaban luchando en Guatemala por la justicia, en una página entera del periódico principal (del país) con nuestras fotografías bajo el título 'Rostros de la infamia', y nos declararon enemigos del Estado", recordó Onís.

En un mundo como el actual, en el que parece que la vida se mueve a un ritmo vertiginoso, la sociedad empieza a demandar un tratamiento más pausado de temas relevantes, por lo que el cine documental puede ser un oasis en el desierto de la inmediatez que está viviendo el periodismo tradicional.

Con todo, los documentalistas reconocen que hay ocasiones en las que los temas que se tratan son tan urgentes, que tienen la responsabilidad de lanzarlos en versión cortometraje, un formato audiovisual que Yates considera que requiere de "perseverancia, paciencia y unos años para realmente entender el viaje de descubrimiento" que supone.

El documental ha experimentado un crecimiento en los últimos años, lo que no solo se ha podido ver en el número de producciones que salen anualmente, sino también en la cantidad de nuevas visiones que se están conociendo de pueblos que hasta ahora habían estado marginados.

Y todo ello a pesar de ser un género que es difícil de difundir entre las audiencias, ya que no encuentra espacio en las grandes salas de cine ni en la televisión, los medios de difusión por excelencia.

Para financiar sus proyectos, "Skylight" ha tenido que echar mano de la inversión colectiva, o crowdfunding, y fondos de carácter social, que persiguen algo más que un mero modelo de negocio.

Los cofundadores de la productora explicaron que el documental es un género distinto al que está acostumbrado el público en general -el que proyectan las salas desde Hollywood- por lo que no debería regirse por las normas del gran mercado audiovisual estadounidense.

Por ello, subrayan que el documentalista tiene que ser "creativo" a la hora de confeccionar historias que interesen a la audiencia y posteriormente difundirlas.

"No hacer eso es como masticar sin comer la comida. Tengo una visión unitaria sobre hacer cine documental y difundirlo", aseguró al respecto la creadora estadounidense.

Christian A. Sánchez