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Novecientos días después de haber recibido el Premio Cervantes, el máximo galardón de las letras españolas, la uruguaya Ida Vitale, próxima a cumplir 98 años, ha regresado este martes a la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) para leer sus versos aunque eso sí, como apasionada de las aves que es, ha buscado antes nidos de cigüeñas.

Ida Vitale acaba de publicar un libro de poemas "Tiempo sin claves" (Tusquets) y con ese motivo la Universidad de Alcalá de Henares ha organizado un encuentro en el que la poeta, crítica, ensayista y traductora ha estado acompañada por otra poeta y profesora, Esperanza López Parada, con la que se ha alternado en la lectura de una veintena de sus poemas.

"¿Ya están aburridos?" "¿soportan más?", ha preguntado en varias ocasiones a los asistentes Ida Vitale (Montevideo, 1923) antes de leer un nuevo poema.

Pero antes de iniciar el acto en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares "lo primero que quería ver son nidos de cigüeña", ha indicado López Parada, que ha recalcado la curiosidad y la capacidad crítica de la poeta uruguaya, Premio Cervantes 2018.

"Su relación con la poesía es intensísima y una manifestación de ello es su último libro, es magnífico, uno no esperaría de una poeta tan sólida se superara a sí misma" como lo ha hecho Ida Vitale en este último, ha indicado López Parada.

Y ha explicado cómo el título "Tiempos sin clave" se refiere al código de acuerdo con el cual se puede desencriptar un mensaje cifrado y cómo en su libro Vitale hace una indagación "para un tiempo que no tiene un código con el que se pueda desencriptar".

Pero Vitale "es una poeta creyente en la palabra y espera que el poema nos salve del tiempo sin códigos".

Aunque Ida Vitale ya conoció la sala del Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares cuando recibió el Premio Cervantes de manos de los reyes, ha confesado que no miraba hacia arriba para no ver los nombres de los grandes escritores que se encuentran allí porque si no le daba "miedo bajar al propio libro, a la propia mínima historia".

Y aunque la poeta ha asegurado que "hay que seguir adelante", ha pedido al público: "no piensen en el pasado que me acoge y me coloca fuera de lugar".

Ha considerado muy difícil elegir poemas para leerlos ya que "la poesía no es lo que pasa más fácilmente del lector al oidor" y porque siempre hay que recomendar una lectura para el momento peculiar de cada uno pero, por "deferencia" al lugar histórico en el que tenía lugar el acto ha elegido "Lección de historia" para comenzar.

Un poema en el que relata cómo un niño encuentra una moneda antigua "y le explican que tiene un gran valor lo que para él es una situación casi mágica, pero luego aparece un prójimo horrible porque la moneda desapareció. Y quedó el poema como recuerdo como choque infantil, como prueba de que todo puede desaparecer cuando uno no lo espera", ha explicado la poeta.

Pero "no tengan miedo, no voy a explicar todos los poemas", ha bromeado Ida Vitale para empezar la lectura de algunos de los incluidos en "Tiempos sin clave".

En este nuevo libro, Ida Vitale reúne poemas que manifiestan su amor por la naturaleza y sus criaturas y, precisamente, en uno de ellos recuerda las cigüeñas de Alcalá de Henares.

También hay poemas sobre sus viajes, lecturas y recuerdos, dedicado a sus amigos, como la décima al fotógrafo Daniel Mordzinski, y ocho poemas en que evoca la ausencia de su segundo esposo, Enrique Fierro -como ella, poeta, crítico literario y traductor-, que murió en el 2016.

En "Tiempo sin claves" la poeta uruguaya mantiene intactas su curiosidad y paciencia, sigue con asombro el desarrollo del mundo y nos advierte de nuestra relación con los animales y las plantas, ha dicho el director del Festival de la Palabra, Jesús Cañete.

Vitale, que cumplirá 98 años el próximo 2 de noviembre, viajará posteriormente a Granada, donde ya recibió en 2017 el Premio de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca, a Juzbado y a Barcelona.

Por Carmen Naranjo