EFEBuenos Aires

A la artista argentina Marina Fages siempre le fascinaron las proezas de los libros de épica y fantasía, sus aventuras personales incluyen encuentros con espíritus y hadas y su tercer disco de estudio, que presenta este sábado en Buenos Aires, "está atravesado de muchas de esas cosas y de viajes".

"Me gusta cuando el desafío es muy grande y exige una atención plena, un esfuerzo extra, y está bueno que la obra tenga referencias a la magia", explica Fages en una entrevista con Efe en Buenos Aires, donde estrena "Épica y Fantástica", su nuevo larga duración.

Fages relata sus travesías, las pasadas y las proyectadas, desde el salón del departamento donde vive en el barrio capitalino de San Telmo, una estancia añejo y bohemia con las paredes decoradas por los cuadros de una amiga noruega.

Con su siamés sentado al lado como compañero, la cantante respira un poco de la vorágine que supone para ella la preparación del nuevo espectáculo que pone en escena en el Niceto Club de la capital, que dará inicio a su gira.

Ella misma, entre los ensayos con su banda, se ha encargado de confeccionar parte de los decorados florales, como demuestran los restos de centenares de papeles recortados que aún hay en la sala.

A la pregunta de si estuvo toda la noche con ese trabajo, se sonroja: "Fueron varios días", reconoce.

"Es como esto que te contaba, con la escenografía me estoy mandando una re exagerada, una proeza. Me gusta luchar contra las imposibilidades, creo que quizás también es un problema: cuando hay algo que es muy difícil creo que lo puedo hacer", afirma Fages.

De ahí lo de épica.

En el concierto habrá invitados como Marilina Bertoldi, Lucy Patané, Paula Maffía y el hijo del fallecido Gustavo Cerati, Benito Cerati, que colabora en "Viva imagen", uno de los cortes del flamante álbum.

Tanto su banda como la mayoría de invitadas son mujeres, algo habitual en su carrera, pero Fages, aunque celebra que el contexto haya cambiado a favor en los últimos diez años, aprovecha para cuestionar que aún hoy haya que luchar por leyes como la del cupo de mujeres en festivales de música que se impulsa en Argentina en la actualidad.

La artista de 36 años lleva al directo la mayoría de los temas de "Épica y Fantástica", una referencia que se distancia de algunos tiempos pasados, que recupera otros y, al mismo tiempo, mantiene su "base rockera".

"El elemento nuevo de este disco son los sintetizadores, además desde chica me gusta mucho el hardcore punk y hay un par de canciones de punk, pero con los sintetizadores quedan un poco distintas", dice.

Uno de los temas de esa nueva dimensión es "Hardcore Disnei", mientras su cara acústica todavía vive en la canción "Piscis", asegura la argentina, quien entre sus retos se marca regresar a Europa para viajar tocando, pero esta vez con su grupo en vez de en solitario.

El carácter de trotamundos mística se explica un poco más con su historia y su ascendencia.

Aunque nació en Buenos Aires, vivió durante gran parte de su infancia en la gélida Tierra del Fuego de la Patagonia argentina y tiene unas raíces gallegas con claro componente celta.

Fages, también muralista, conserva un cuaderno de dibujos de giras y viajes donde sus recuerdos de "aventuras esotéricas" están grabados a carboncillo.

En una página, asoma una vista de los Picos de Europa asturianos y, en la siguiente, aparece un bosque en el que se ve a un grupo de personas alrededor de una cascada.

"Eso fue en Galicia con mi tía, fuimos a una ceremonia de agradecimiento con más gente, tenía una charango y con un amigo hicimos música para la ceremonia", rememora.

Allí, en la pequeña aldea orensana de Freás, había hadas y espíritus, según su pariente -y desde ese día, según ella también.

"Yo creo en la magia, en lo que no se ve, podés decirle telepatía por ejemplo, podés creer que uno puede hacer que pasen cosas y en las energías", reflexiona.

De ahí lo de fantástica.

Pablo Ramón Ochoa