EFEBerlín

La Berlinale entregó sus Osos en una gala atípica, a cielo abierto, en formato veraniego y meses después de darse a conocer un palmarés, en que Rumanía obtuvo el Oro con "Bad Luck Banging or Loony Porn", una sátira sobre doble moral y sexo viralizado.

Por primera vez en décadas, la ceremonia no tuvo lugar en una sala de cine y en pleno invierno alemán, sino en un espacio exterior y desde la monumental Isla de los Museos.

El jurado del festival, integrado por seis anteriores ganadores del Oro, como el iraní Mohammad Rasoulof, que lo obtuvo en 2019 por "There is no Evil", había dado a conocer los galardones ya en marzo. Fue al término de la edición virtual, restringida al sector del cine y los medios, con 15 películas seleccionadas para su sección oficial a competición.

Entonces no hubo ningún acto presencial ni proyecciones en sala, debido a las restricciones impuestas por la pandemia. Los dos directores de la Berlinale, Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, optaron por la fórmula híbrida de aplazar el segmento presencial a junio, para posibilitar así el reencuentro con el público, los directores y equipos de los filmes.

El film rumano, dirigido por el provocador Rady Jude, se llevó el máximo galardón. Se centra en una maestra que se ve sometida al juicio sumarísimo de padres de familia, colegas y jefes, al viralizarse un video sexual de ella y su marido.

La segunda mayor distinción, el Gran Premio del Jurado, fue para el japonés Ryusuke Hamaguchi, por "Wheel of Fortune and Fantasy", mientras que el Oso de Plata a la mejor contribución artística, lo ganó la mexicana "Una película de policías", dirigida por Alonso Ruizpalacios.

El cine alemán, con una amplia representación a concurso, ganó dos Platas: a la actriz Maren Eggert, por "I'm your Man", de Maria Schrader, y otra del jurado para el documental "Herr Bachmann und seine Klasse", sobre un veterano maestro de provincias entre escolares de diversas procedencias migratorias.

La entrega de los Osos es el punto culminante de esta edición veraniega del festival, que se abrió el pasado miércoles y que se prolongará hasta el domingo 20.

En total se proyectarán 126 películas de todas las secciones en 16 espacios distribuidos por el centro de la capital y sus barrios. La mayoría eran espacios ya destinados a ofrecer cine de verano, pero también se han habilitado patios de manzana, exteriores de museos y centros culturales al aire libre.

El "cine de verano" es un paso más en la desescalada alemana tras meses de cierre. En Berlín siguen vigentes algunas restricciones, de modo que los pases son con aforo reducido y los asistentes deben presentar un test de antígenos negativo del día.

Berlín empezó hace un mes a reabrir progresivamente la restauración, comercios no esenciales, ocio, instalaciones deportivas, museos y resto de la oferta cultural. Desde noviembre estaba paralizada la vida pública.

La incidencia acumulada está ahora en la capital alemana en 15,4 contagios por siete días y 100.000 habitantes, algo por debajo de la media nacional -17,3 casos-. El pico a escala nacional se alcanzó el 22 de diciembre -con 197,6 casos por 100.000 habitantes en siete días-.