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La escritora cubana Daína Chaviano dice que escribe "por necesidad personal y no por razones de mercado" y que Latinoamérica necesita crear editoriales especializadas en literatura fantástica y de ciencia ficción.

"Si alguno de mis libros no cumple con las reglas de la demanda comercial y se queda engavetado durante 25 años, no me preocupo ni me lamento. Me pongo a escribir el siguiente", aseveró en entrevista con Efe.

La creadora de mundos fantásticos, que en 2006 atrapó lectores de todo el orbe con su novela histórica "La isla de los amores infinitos" (Grijalbo, España, traducida a 26 idiomas), no siente la presión del tiempo.

Adelantó que publicará el próximo año una novela en la que trabajó durante diez años y que ella clasifica como un "thriller histórico", aunque también contiene "elementos mitológicos, políticos, paranormales y mágico-chamánicos".

"Se desarrolla en dos tramas paralelas: una que transcurre en un futuro próximo, situado a veinte o treinta años del presente, y otra situada en el pasado, cinco siglos atrás", matizó.

La escritora, que no quiso desvelar el título de su nuevo libro de "géneros híbridos", que publicará Grijalbo (Penguin Random House), habló con Efe de su participación a principios de este mes en la décimo-segunda Convención de Ciencia Ficción Norteamericana, en Puerto Rico.

"Últimamente han surgido muchísimas variantes, como el 'steampunk', la fantasía oscura, la ciencia ficción fantástica, la historia alternativa, y otras que ni siquiera tienen nombre, donde el género incorpora elementos que antes los puristas consideraban impropios o irreconciliables con él", detalló Chaviano.

La novelista, a quien no le publican sus novelas en Cuba desde que abandonó la isla en 1991, planteó también necesidad de reflejar en la literatura de ciencia ficción la diversidad cultural, étnica y sexual.

Chaviano escribía cuentos de hadas desde los nueve años, atesora un archivo de noticias raras y ha tenido el privilegio de que compatriotas suyos cruzaran en balsa el Estrecho de Florida con algún ejemplar de sus libros para ser firmados en Miami.

La cubana sorprendió al público de su país cuando, siendo todavía estudiante, ganó la primera convocatoria para un concurso de ciencia ficción, con su libro de cuentos "Los mundos que amo" (Ediciones Unión, 1980).

A partir de esa fecha no ha parado de producir historias y, como ella misma indica, no deja de "hibridar" géneros, clasificando los ambientes descritos en un "Caribe gótico".

Sin embargo, no encuentra paralelos en el realismo mágico que desarrollaron otros latinoamericanos como Carpentier, Vargas Llosa o García Márquez.

"Los textos que he clasificado como 'gótico caribeño' nacen de la corriente gótica tradicional anglosajona, a la que he incorporado elementos etnológicos y ambientales del Caribe. Por eso el realismo mágico es tan diferente del gótico caribeño como del gótico tradicional", explicó.

Chaviano cree que el reto principal de su género literario en América Latina es crear editoriales especializadas que promuevan autores.

Sin embargo, reconoce a Chile, específicamente a las universidades de Chile y Católica, por dar un paso que "lo coloca a la par del mundo académico anglosajón" al convocar al Primer Encuentro Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción.

La ganadora en 1998 del Premio Azorín de Novela con "El hombre, la hembra y el hambre", el título que a los pocos años de exiliarse en Miami la colocó en el primer nivel de su especialidad literaria en lengua hispana, publicó este año "Extraños testimonios" (editorial Huso).

La autora que debe esperar por las traducciones para llegar al mercado en inglés, dijo que si académicos y lectores anglosajones la suman a sus eventos, como ocurrió en Puerto Rico, es una señal de que sus obras "han empezado a encontrar un camino entre ellos".

Chaviano está orgullosa de su inclusión en el apartado de Ciencia Ficción de Walter Day Collection, el famoso fabricante estadounidense de postales.

"Es un privilegio que nunca hubiera imaginado", expresó la cubana sobre formar parte de esa colección de postales históricas, creada para honrar a figuras que han marcado pautas dentro de la ciencia ficción.

Jorge Ignacio Pérez