EFEBogotá

La escritora chilena Elvira Hernández, que padeció la dictadura de Augusto Pinochet, es una convencida de que la poesía no es una vía de escape de la realidad sino un sendero que le permite al ser humano reencontrarse consigo mismo.

"La poesía no es una vía de escape, la poesía es una vía que conduce a reencontrarnos en un espacio común", dice Hernández (Lebu, Chile, 1951) en una entrevista a Efe en Bogotá.

La autora, quien presentó en la XXXII Feria Internacional del Libro (Filbo) de Bogotá la antología "Los trabajos y los días" (Lumen), explica que su poesía "exhibe marcas de lo que fue el tiempo de la dictadura".

"La bandera de Chile", un poema extenso, que es el más conocido, estudiado y traducido a idiomas como el francés y el italiano, fue escrito luego de ser detenida cinco días por el régimen de Pinochet (1973-1990).

El escrito, que salió de manera secreta y circuló en fotocopias, se convirtió en un estandarte de resistencia y protesta contra la dictadura porque plasmaba la realidad chilena del momento.

Por sus vivencias, Hernández, seudónimo de Rosa María Teresa Adriasola Olave, considera que "la poesía es el lugar en donde todavía se puede pensar" y que es un ejercicio intelectual que se puede desarrollar sin importar el espacio y el tiempo.

Al alentar a las nuevas generaciones que comienzan a escribir poesía, Hernández destaca que lo verdaderamente importante es tener y saber a dónde quieren dirigir sus palabras.

"Pensemos que nosotros nos diferenciamos de los animales por el lenguaje (...). No importa el tema, lo que importa es saber a dónde se dirigen esas palabras", explica la autora de obras como "¡Arre Halley arre!", "Meditaciones físicas por un hombre que se fue", "Carta de viaje" y "El orden de los días", entre otras.

En esa dirección, añade, "muchos de los poetas jóvenes que están escribiendo ahora sienten que dentro de esta proliferación de palabras que en general muchas veces son vacías, la poesía busca poder entregar una palabra que tenga algún grado de sentido".

Y subraya que "los nuevos son los que van a seguir haciendo camino" y en ese escenario "hay un destape femenino" en el que destaca a Fanny Campos, quien escribió "Ruleta rosa", un compilado de 45 poemas, uno por cada feminicidio perpetrado en 2015 en Chile.

Al ahondar sobre la temática de sus trabajos, Hernández asegura que la poesía puede abarcar muchos flecos del hombre y su realidad.

En esas dirección varios poemas tienen relación con históricos deportistas y los Juegos Olímpicos, como el caso del atleta checo Emil Zatopek.

Conocido como "la locomotora humana", Zatopek ganó el oro en los 10.000 metros y la plata en los 5.000 en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y volvió a destacar en la cita olímpica de Helsinki en 1952, donde fue el mejor en las pruebas de 5.000, 10.000 metros y maratón.

"Lo que más me llama la atención es que el deporte está relacionado con muchas cosas, con el dinero, con los estupefacientes", reflexiona la escritora, quien agrega que "no es que el cuerpo se limpie en este ejercicio como en la época de los griegos, para nada, sino que se trata de establecer marcas que son irracionales".

Cuestiona que actualmente los deportistas, en cualquier disciplina, tienen que hacer enormes y cada vez mayores esfuerzos para "alcanzar unas marcas y obtener un dinero que les permita vivir".

A este lamento une lo que está sucediendo actualmente con los venezolanos que huyen de su país, sumido en una profunda crisis social, económica y política.

Recuerda que a Chile han llegado muchos inmigrantes y que hubo un periodo en que los chilenos salieron al mundo obligados por la dictadura de Pinochet.

En Chile, durante el régimen de Pinochet, según cifras oficiales, unos 3.200 opositores murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras otros 40.000 fueron torturados y encarcelados.

"La poesía se relaciona con estos temas en los cuales el ser humano no puede evadir porque son dolores. Si se es feliz, por lo general, no se escribe", concluye la autora, galardonada el año pasado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

Ovidio Castro Medina