EFEParís

Yves Saint Laurent afirmaba que la moda no era un arte pero que era necesario un artista para hacerla. Sus diseños homenajearon la obra de Picasso o Mondrian y seis museos parisinos ponen cara a cara, por primera vez, al modelo y a su fuente de inspiración.

La inauguración, este sábado, coincide con el 60 aniversario del primer desfile de alta costura del creador francés de origen argelino, el 29 de enero de 1962, y ofrece un "diálogo" entre la ropa y los pintores o movimientos pictóricos que interpretó o tomó como base.

Saint Laurent (1936-2008) "tenía una verdadera pasión por el arte y de forma natural se inspiraba en las artes para crear, pero cada una de sus inspiraciones eran el fruto de largas investigaciones", explica a EFE la comisaria general de la muestra, Mouna Mekouar.

La colección otoño-invierno de 1979, por ejemplo, fue un homenaje al malagueño Pablo Picasso, de quien descubrió en la Biblioteca Nacional de Francia los decorados y diseños que hizo para los Ballets Rusos de Serge Diaghilev.

"Copió obras suyas igual que un pintor podía copiar a sus predecesores", añade la experta, para quien ese trabajo de traslación sobre la tela creó vínculos entre un arte y otro "y tal vez rompió las fronteras que podían separar esos dos universos para hacerlos coexistir".

El vestido resultante, de crepé de satén, puede verse en el Centro Pompidou, el mismo en el que el diseñador ofreció su desfile de despedida el 22 de enero de 2002, al que asistieron unos 2.000 invitados.

SEIS MUSEOS EN SU HONOR

El Museo del Louvre, el de Orsay, el de Arte Moderno de París, el Picasso y el Yves Saint Laurent son las otras cinco instituciones de la capital gala que han colocado creaciones de Saint Laurent junto a las obras de su catálogo permanente que iluminaron al genio, como la escultura Flor Policromada de Fernand Léger (1952).

Tres artistas fueron determinantes en sus colecciones: Picasso, al que consideraba "un genio en estado puro"; Matisse, "que le ayudó a entender el color", y Mondrian, "probablemente por su pureza y su búsqueda de la perfección", sostiene Mekouar.

"Incluso cuando no hacía un homenaje explícito a un artista, siempre lo tenía presente en su mente y en su repertorio", añade la comisaria de la exhibición en el Centro Pompidou, Marie Sarre.

No se puede hablar de trasposición literal porque los distintos soportes, ya sea el lienzo o la tela, tenían como resultado creaciones únicas, como su blusa y falda de organza de la primavera-verano 2001, inspiradas en Pierre Bonnard, considerado líder del grupo de los Nabis.

"No se trata de hacer que un vestido sea un cuadro, sino de tener la valentía de probar muchas cosas diferentes y de proponer esas bonitas creaciones", estima a su vez la comisaria en el Museo de Arte Moderno, Charlotte Barat.

Al visitante se le ofrece un circuito por esos seis museos de París con Saint Laurent como hilo conductor. Un hilo que refuerza el vínculo que el diseñador, con sendos museos homónimos en París y Marraquech, tenía con esos templos de la cultura.

El Metropolitan de Nueva York, en 1983, le dedicó la primera exposición centrada en un modisto en vida y congregó a 640.000 visitantes. Desde entonces otros como el Hermitage de San Petersburgo (1987) o el Palacio de Bellas Artes de Pekín (1985) han acogido sus creaciones.

Esta última incursión artística de uno de los diseñadores más influyentes de la segunda mitad del siglo XX contribuye a ensalzar el talento de alguien que disfrutaba del arte como coleccionista y como espectador, y que a través de sus creaciones agrandó la leyenda de sus referentes.

Marta Garde