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El mismo año de su muerte, 1977, Maria Callas le dijo a su amiga la productora musical Dorle Soria: "Algún día escribiré mi autobiografía. Me gustaría ser yo quien la escribiera, para aclarar algunas cosas. Se han dicho tantas mentiras sobre mí", y ahora lo más parecido a aquel proyecto, "Cartas y memorias", reflejan al mito de carne y hueso.

Publicadas en España en la colección de biografías de Akal, en edición de Tom Volf, fundador y presidente de la Fundación Maria Callas, estas "Memorias" de la que probablemente sea la soprano más mítica de todos los tiempos ocupan poco más de medio centenar de páginas frente a las más de cuatrocientas que reúnen sus cartas, la mayor parte de ellas inéditas hasta ahora.

Sólo una de estas cartas está dirigida a Aristóteles Onassis, fechada en París de enero de 1968, y es el reflejo de una mujer profundamente enamorada: "...después de ocho años y medio, con todo loo que hemos pasado, estoy feliz de decirte, desde lo más profundo de mi corazón, que estoy orgullosa de ti. Te amo en cuerpo y alma (...) Me siento privilegiada de haber alcanzado el nivel más alto en una carrera difícil y de haber sido bendecida por Dios por haberte encontrado a ti, que también has pasado por el infierno, has alcanzado las alturas y ahora estamos juntos".

En la misma carta en la que se despide de Onassis afirmando que es su "alma gemela", la soprano le pide: "Intenta o, por favor, haz que estemos unidos siempre, porque tengo necesidad de tu amor y tu respeto. Soy demasiado orgullosa para admitirlo, pero sé que eres mi aliento, mi mente, mi orgullo y mi ternura. Si pudieras ver mis sentimientos por ti, te sentirías el hombre más fuerte y rico del mundo".

Sobre esta relación, Callas escribe en las páginas finales de sus "Memorias" una frase rotunda: "El papel de la esposa traicionada no está en mi repertorio", por lo que acabó considerando que ambos eran incompatibles para casarse y que Onassis, aunque la amaba, optó por la solución más práctica de casarse con otra: "En ese momento estaba terriblemente molesta y pensé que era un verdadero bastardo y usé otros epítetos que no quiero repetir".

Otras cartas de la cantante reflejan lo mucho que le hizo sufrir la relación con su padre, al que sostenía económicamente y al que llegó a advertir que si se casaba otra vez no estaba dispuesta a mantener a su segunda esposa, mientras que en una carta a uno de sus colaboradores dice: "Si mi padre estaba lo bastante loco para volver a casarse -enfermo, viejo, dependiente de mí- sin tener la decencia de informarme, todo lo que tiene que hacer es seguir así y no molestarme más".

En 1960 escribe de su madre que "está en manos de agentes corruptos y baratos que ganan dinero con ella solamente por ser mi madre", mientras que de su marido afirma: "Se hace pasar por millonario y no tiene ni un centavo. Se ha llevado (por mi amor a la paz) todo lo que to tenía."

En respuesta a una propuesta de actuación en televisión efectuada desde Nueva York, la soprano contesta: "(...) debo decir que tengo muchas reservas sobre esto. Además nunca he hecho nada en televisión, excepto algunas entrevistas y como mucho una canción. Odio la ópera en la pequeña pantalla hecha por gente sin gusto. Por lo que he visto hasta ahora. Así que tendré que pensarlo con mucho cuidado y, recuerde, no cantaré nada en inglés. Amo mi idioma pero no en la música. Al menos por el momento."

En esta edición de "Cartas y memorias" se incluye, como epílogo, el estudio sobre las cualidades vocales de María Callas que el escritor y crítico musical Teodoro Celli publicó en la prensa después del escándalo suscitado por la soprano al abandonar la representación de una ópera en Roma, en el que el erudito lamenta que a Maria Callas le colgaran la etiqueta de ser una grandísima artista pero una persona mala.

Para Teodoro Celli, Maria Callas, si fue algo, fue única, porque como señala en este texto después de describir las tres categorías de soprano: "La voz de Maria Callas no pertenece a ninguna de estas categorías, y esto es lo que explica la perplejidad y también lo que desconcierta a tantos oyentes".

Alfredo Valenzuela