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Montevideo vibró hoy con el espectacular resultado de una experiencia musical singular: la mezcla de la mítica voz de Rubén Rada, autor del "Cha cha muchacha", con los acordes de una orquesta sinfónica completa.

Los 75 años del cantautor no fueron obstáculo para el despliegue de energía de que hizo gala ante los dos mil espectadores que abarrotaron la sala principal del auditorio nacional de Uruguay, el principal del país sudamericano, en el segundo y último concierto de esta experiencia irrepetible.

Esta licencia artística de conjugar la música de violines, flautas, violas, contrabajos, timbales, trompetas y otros instrumentos propios de una sinfónica, en este caso la Nacional de Uruguay dirigida por Diego Naser, con el candombe, la samba, el rock o el jazz es muy poco frecuente en el panorama musical contemporáneo, según los expertos, y constituye una aportación excepcional a la cultura contemporánea.

El "Negro" Rada se empleó a fondo en buscar en todo momento la complicidad de los asistentes y fomentar su participación en el concierto, hasta el punto que logró hacer bailar al público, puesto en pie, desde sus butacas e incluso consiguió que entonase las letras de algunas de sus canciones.

Para ello, supo cautivar a los asistentes con un repertorio de trece canciones, entre ellas "Cha cha muchacha", la cual se vio obligado a repetir al final de la actuación ante la insistencia del público.

Todas ellas fueron compuestas en su día por Rubén Rada excepto tres: "Isn't she lovely", de Stevie Wonder; "Georgia on my mind", de Ray Charles, y "Mejor me voy", de Eduardo Mateo.

"Botija de mi país", "El mundo entero", "Ayer te vi", "Terapia de murga", "Camdombe para Figari", "Cha cha muchacha", "Negro", "Camdombe para Gardel", "No me queda más tiempo" y "Operete candombero" fueron interpretadas por un autor emocionado por la calidad y entusiasmo del centenar de profesores integrantes de la orquesta, cuya aportación y entrega fue ensalzada por Rada en repetidas ocasiones.

A ellos se unieron para esta ocasión el pianista Gustavo Montemurro, el batería Nelson Cedrez, el bajo eléctrico Nacho Mateu; los tambores Sebastián Anselmo, Matías Ramos, Sergio Martínez, Fernando Núñez, Noe Núñez y Manuel Silva, así como las voces de Lucila y Julieta Núñez, hijas del cantautor.

En una didáctica intervención previa al inicio de la actuación, Diego Naser, director musical y artístico de la Orquesta Sinfónica de Uruguay e ideólogo principal del concierto, explicó al público que este tipo de experiencias tienen un enorme valor cultural puesto que fomentan el acercamiento a la música de todo tipo de públicos.

Rada, Premio a la Excelencia Musical 2011, por su trayectoria artística, de la Academia Latina de Grabación, posee una discografía de más de medio centenar de elepés, diez recopilaciones y cinco sencillos.

En ellos combina el estilo pop con sonidos típicamente uruguayos como los de los tambores del candombe o los coros de la murga del carnaval más largo del mundo.

Diego Naser, director de la orquesta que junto a Rada hizo posible esta experiencia, es además violinista, instrumento que, junto a la viola, estudió en Graz y Viena (Austria), con los profesores Eszter Haffner y Herbert Käfer. En la capital austriaca formó parte de la Orquesta Juvenil de Viena, de la Filarmónica de Cámara de Viena, de la "Sinfonieta Baden" y de la "Vienna Symphonic Players".

En 2005 se estableció en Alemania, donde continuó sus estudios en el Conservatorio de Música de Hamburgo, con los profesores Christian Stahnke, Klaus Bachmann y Christoph Schickedanz. Allí fue miembro de la Opera estatal de Kiel, la Camerata de Hamburgo y la Orquesta Sinfónica de la Radio de Hamburgo (NDR).

Después estudió dirección orquestal en el conservatorio de Hamburgo y fue alumno de los maestros Lior Shambadal, de la Sinfónica de Berlín; Francisco Rettig, de la Filarmónica de Medellín, y Domingo Hindoyan, asistente del maestro y director Daniel Barenboim.

Pedro Damián Diego