EFECannes (Francia)

A Nicolas Winding Refn le gusta provocar con un cine sangriento y muy violento, muchas veces incomprensible y estéticamente espectacular. Ahora repite el esquema en una serie de diez capítulos, una "larguísima película" de 13 horas, como dijo hoy en su presentación en Cannes.

El festival proyectó dos episodios de "Too old to die young - North of Hollywood, West of Hell", pero no los primeros, sino el 4 y el 5, con lo que a la habitual dificultad para entender lo que Refn quiere contar se une la falta de la base de la historia.

Y la explicación que el realizador danés dio sobre esta decisión en la rueda de prensa no arrojó demasiada luz.

"Cada mañana cuando me levanto y preparo el desayuno para mis niños, miro en Youtube vídeos de forma aleatoria, algunos de puro entretenimiento, otros no (...) y me gusta ver cómo reacciona mi hija adolescente a esta forma de diversión", señaló Refn.

Al mostrar los capítulos 4 y 5 ha querido "enseñar el corazón del filme, divertir al público y que se plantee muchas cuestiones", precisó.

Lo que se ve en esos dos episodios es a un policía de Los Ángeles (EE.UU.), Martin (interpretado por Miles Teller), que también es un asesino de la mafia, que tiene una relación con una adolescente (Nell Tiger Free) hija de un millonario (William Baldwin). En un ambiente oscuro y violento.

Parece sencilla pero la historia está muy lejos de ser fácil de entender, tanto que Teller dijo en la rueda de prensa que tras haber hecho la serie, tiene la sensación de no haber comprendido totalmente a su personaje, "ni siquiera al final".

"Cuando acepté el papel solo había leído el primer episodio, no sabía la evolución que tendría el personaje, solo había algunos indicios sobre su vida doble, pero me interesaba trabajar con Nick, adoro su trabajo y intrigó mucho interpretar a un personaje durante siete meses", dijo el actor, que aseguró haber aprendido mucho en el proceso.

Una serie que empezó a tomar forma cuando Refn preparaba en Los Ángeles su filme anterior, "The Neon Demon". Pensó en hacer algo sobre la muerte y la religión, pero quería que fuera una película muy larga y un amigo le dijo que debía hacerla para la televisión.

Contactó con Ed Brubaker, un conocido guionista de novela gráfica y empezaron a desarrollar la historia, para la que además contó con los consejos de su amigo Alejandro Jodorowsky. Al año siguiente le llamaron de Amazon y en dos semanas le dieron luz verde para hacer la serie, que se estrenará en la plataforma el 14 de junio.

Pero el proyecto fue evolucionando mucho, sobre todo cuando empezó el rodaje en Los Ángeles y Refn se dio cuenta de que en televisión podía hacer la historia tan larga como quisiera.

Era la época de las elecciones en Estados Unidos. "Como extranjero que llegaba desde Copenhague, que es el lugar más liberal y seguro del planeta, me sentí profundamente extranjero en EE.UU. por primera vez en mi vida y todo lo que pasaba a mi alrededor me afectó mucho", explicó Refn.

"Se preparaba una especie de apocalipsis y empecé a pensar en la idea del comportamiento humano expuesto en los medios, en la aparición de comportamientos que creíamos relegados al pasado y pensé que había que mostrárselos a los jóvenes", señaló.

Todo eso está volcado en una serie que acabó de rodar cuando se le terminó el dinero. Habían sido diez meses y tenía suficiente material, aunque asegura que habría seguido rodando.

"Cuando haces un filme, hay un limite obligatorio, lo que puede ser bueno en términos de creatividad pero también una atadura pero en el 'streaming' hay un océano de posibilidades, no hay límites ni fin, puedes hacer lo que quieres, es fascinante", resaltó.

Porque Refn diferencia entre la televisión, que en su opinión es solo telerrealidad, y el 'streaming', la emisión de series en plataformas en las que las puedes ver seguidas y en las que todo tiene cabida.

"Siempre habrá salas de cine, es importante, porque el cine forma parte de nuestra experiencia", dijo el realizador, que consideró que si Fritz Lang viviera hoy en día, se habría dedicado a las plataformas audiovisuales y no al cine.

Y el hecho de que un proyecto como el suyo esté en el Festival de Cannes, que hasta ahora no se ha mostrado muy abierto con las series o películas de las plataformas, demuestra que "hay un nuevo comienzo. Cannes ha cambiado, se ha transformado, y camina hacia el futuro".

Por Alicia García de Francisco