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Los peruanos los reconocieron como los "héroes del bicentenario", al ser víctimas de la represión en las marchas de protesta contra el Gobierno de Manuel Merino, y ahora Inti Sotelo y Bryan Pintado pasaron a la inmortalidad en un retablo ayacuchano, una de las piezas de artesanía más populares en Perú.

"Se nos ocurrió hacer como un homenaje, como héroes que quedaron aquí en el Perú porque salieron a luchar por su patria, y nosotros tuvimos que hacer algo por ellos también, tenerlos siempre presentes en una caja de retablo", contó a Efe el artesano Luis Quispe Flores desde su taller ubicado en Huamanga, en la surandina región de Ayacucho.

La conmoción generada por la masiva marcha de protesta del pasado 14 de noviembre aún mueve las fibras más sensibles en los peruanos, dado que toda una generación de jóvenes salió a las calles a decir "¡basta!" al entonces Gobierno de Merino, el extitular del Congreso que promovió la destitución de Martín Vizcarra.

Las movilizaciones durante una semana forzaron la renuncia de Merino, pero en las calles los jóvenes fueron duramente reprimidos por la Policía Nacional y producto de esa acción fallecieron Sotelo, de 24 años, y Pintado, de 22 años de edad, por disparos de perdigones.

REGALO PARA EL SOL

Quispe dedicó uno de sus retablos a conmemorar la memoria de ambos jóvenes con la idea de regalárselo a la familia de Inti -sol, en quechua- originaria de Ayacucho, al igual que él.

"Tenemos pensado hacerle un obsequio a los deudos de Inti, el joven que falleció. Tenemos en mente hacerle un obsequio como un recuerdo que quede, justo estamos en eso, para poderle obsequiar y pueda tener un buen fin porque esto es un retablo único, no lo reproducimos", dijo el artesano de 27 años.

Los retablos son unas cajas de madera con puertas, que simulan la estructura a escala de una capilla, que contienen figuras de masilla que representan santos, fiestas costumbristas o escenas de la vida diaria.

Desde los primeros retablos creados por el artesano Joaquín López Antay, estas piezas de artesanía ayacuchana han evolucionado desde las escenas religiosas hasta las celebraciones como el Yawar Fiesta y la danza de tijeras, y últimamente a hechos cotidianos como la labor de los médicos en la pandemia.

HÉROES RECIBEN A INTI Y BRYAN

El retablo dedicado a los "héroes del bicentenario" muestra a Inti y Bryan vestidos de blanco, rodeados, a un lado, por el héroe de la guerra con Chile, Miguel Grau, y, del otro, por María Parado de Bellido, mártir de la independencia peruana y nacida en Huamanga.

"En la parte de abajo (del retablo), vemos a los jóvenes que todavía siguen haciendo las marchas aquí en el Perú, aquí representamos un personaje con el chullo andino, que representa a la sierra del Perú, y todos tienen así, de la costa, y de todo el Perú", explica Quispe.

Incluso en la obra están plasmados los carteles de los manifestantes, que fueron bautizados como "la generación del bicentenario" por el segundo centenario de la independencia que se celebrará en 2021, y las bombas lacrimógenas que lanzó la Policía.

Para el artesano, que aprendió el oficio de adolescente junto a su hermano mayor, la muerte de ambos muchachos es "bien doloroso" porque "todos los jóvenes en sí se sienten un poco indignados por las cosas que pasaron y, por eso, nos gustó hacer un trabajo de homenaje" a ellos.

FRUSTRACIÓN EN LOS JÓVENES

"Todas las personas en Perú nos sentimos un poco indignadas porque suceden cosas que, faltando poco para las elecciones, vayan a cambiarlo al presidente (Vizcarra). No debería pasar esto", expresó.

Ayacucho es una región en los Andes peruanos de fuerte devoción católica y de una rica producción artesanal, que ha sufrido por la cuarentena dictada por la pandemia y luego por las protestas contra el gobierno y el Congreso, que extendieron la zozobra.

"Los jóvenes siempre estamos ahí viendo cómo sobresalir porque aquí en el Perú no tenemos apoyo del Estado, por eso salimos a las marchas y manifestaciones, a ver si se podría cambiar algo o arreglar algo", compartió el artista.

El taller de los hermanos Quispe no deja de trabajar en esta época del año y mientras coordina la entrega de su retablo a la familia de Inti, que radica en Lima, elabora sin cesar los clásicos nacimientos andinos que suelen obsequiarse en Navidad para recuperar las ventas en un año especialmente difícil.

Mónica Martínez