EFEBerlín

El Bayern Múnich está en camino de lograr su octava Bundesliga consecutiva continuando así una serie que se inició en 2013 y en el que el equipo que ya era dominador en Alemania ha convertido su dominio en una hegemonía casi absoluta.

El Bayern, desde los setenta, siempre fue el equipo a batir pero una serie como la actual no tenía precedentes. Tuvo en el pasado rivales capaces de amargarle la vida pero, con la dudosa excepción del Dortmund, todos parecen haber dimitido.

La Bundesliga se fundó en 1962 y el Bayern no estuvo entre los clubes fundadores. Antes de esa fecha el club bávaro había obtenido un único título de campeón alemán, en 1932, no sólo antes de la guerra sino incluso antes de la llegada de los nazis al poder.

El centro del fútbol estuvo durante muchos años en el oeste del país y, por número de equipos en primera división, sigue estando allí. Y el Bayern no era el equipo dominante ni siquiera en el sur donde el Núremberg acumulaba más títulos y más historia.

No obstante, ya en los primeros años de la postguerra el Bayern había empezado a dar los primeros pasos hacia una profesionalización, antes que el resto de los clubes, que sería una de las bases de su dominio posterior.

En 1965, logró el ascenso a la primera categoría. Su primer título de la Bundesliga lo consiguió en 1968/1969 y después logró una serie de tres títulos consecutivos entre 1971 y 1974, gracias a la generación de jugadores liderada por Franz Beckenbauer. Luego fue relevado por el Gladbach que también firmó una serie de tres Bundesligas seguidas.

El Gladbach, con jugadores como Netzer o Heynckes, se había convertido en el mejor equipo de Alemania, ganó cinco ensaladeras en los años setenta, mientras que el Bayern trasladó en esos años su hegemonía al continente, ganando tres veces seguidas la Copa de Europa.

El Estadio Olímpico, en tiempos en que la taquilla era el principal ingreso de los clubes, fue clave para comienzo del dominio bávaro que, sin embargo, todavía no podía calificarsede hegemónico.

UNA DE CADA DOS

La serie de tres Bundesligas seguidas fue durante mucho tiempo un récord imbatido en la Bundesliga. El Bayern la repitió entre el 85 y el 87 y entre el 99 y el 2001.

Después vino una fase en que había una especie de regla general en la que el Bayern ganaba una de cada dos ligas. La excepción se dio en 2004/2005 y 2005/2006 cuando los bávaros levantaron dos veces consecutivas la ensaladera.

En ese período, que se prolongó hasta 2010, la Bundesliga tuvo cinco campeones distintos. Además del Bayern levantaron la ensaladera el Borussia Dortmund, el Werder Bremen, el Stuttgart y el Wolfsburgo. El Gladbach y el Hamburgo, que habían sido los rivales del Bayern en los 70 y en los 80, ya no eran ni siquiera aspirantes.

El Gladbach, que ha vuelto a situarse en los primeros puestos de la clasificación, llegó a descender y a sufrir en la segunda categoría, donde ahora están tanto el Hamburgo como el Stuttgart y donde a día de hoy podría terminar el Bremen.

Esa fase terminó cuando el Dortmund de Jürgen Klopp amenazó seriamente el dominio del Bayern en el fútbol alemán y ganó de manera consecutiva y prácticamente sin rival la Bundesliga en 2010/2011 y 2011/2012.

La reacción del Bayern fue la de un animal herido y en 2013 ganó el triplete y empezó la serie actual cuyo final no parece inminente.

Hay una tesis reiterada según la cual una de las claves ha sido el quitarle al Dortmund a sus mejores jugadores. Si se piensa que han sido solo tres -Mario Götze, Robert Lewandowski y Mats Hummels- de los que el primero y el último han vuelto al Dortmund hay que admitir que el menos no puede ser la única razón.

Sin embargo, es verdad que el Dortmund le resulta más difícil que al Bayern mantener a sus jugadores que no siempre se los lleva el Bayern. Osumane Dembelé se fue al Barcelona y Pierre Emerick Aubameyang al Arsenal, para poner dos ejemplos de jugadores que fueron emblemáticos en el Dortmund.

Otros equipos que desafiaron al Bayern también tuvieron problemas similares. El Stuttgart, por ejemplo, perdió a Sami Khedira, a manos del Real Madrid, y a Alexander Hleb a manos del Barcelona, el Bremen a Mesut Özil, que también se vistió de blanco, y el Wolfsburgo a Edin Dzeko, que fue al Manchester City.

El Bayern suele pescar jugadores destacados de otros equipos alemanes, se trajo por ejemplo a Leon Goretzka del Schalke, pero no necesita debilitar a sus rivales. Ese trabajo se lo hacen otros.

Rodrigo Zuleta