EFESídney (Australia)

El futbolista y refugiado bareiní Hakeem al Araibi se reunió hoy en Canberra con el primer ministro de Australia, Scott Morrison, al que agradeció sus esfuerzos para liberarle tras dos meses en prisión en Tailandia por una petición de extradición de Baréin.

El primer ministro aseguró al futbolista bareiní, que vive en Australia desde 2014 y recibió el estatuto de refugiado en 2017, que su ansiada ciudadanía australiana "no está muy lejos", según la agencia local AAPEl.

Tres días después de su liberación y regreso a Australia Al Araibi se reunió con políticos del gobierno y la oposición, arropado por Craig Foster, que lideró en Australia la campaña internacional por su liberación en la que también participaron organismos de derechos humanos y la FIFA.

"Bienvenido a casa, Hakeen. Es un placer conocerte. Gracias a todos los que ayudaron a traerte a casa, a Craig Foster por liderar la lucha, al gobierno tailandés y a su pueblo y al gobierno bareiní por su diálogo constructivo para resolver este asunto", dijo Morrison en un tuit .

El futbolista, ex miembro de la selección nacional de su país de origen y en los últimos años jugador en el equipo semiprofesional australiano Pascoe Vale, firmó un balón de fútbol dedicado al primer ministro.

La ministra de Exteriores, Marise Payne, bromeó en un tuit sugiriendo que el mandatario podría convertirse "en fanático del deporte esférico", al tiempo que le deseó al refugiado "buena suerte" en su primer partido con su club.

Al Araibi, quien también recibió un balón firmado por Morrison en el que se leía "bienvenido a casa", jugará el viernes 22 contra el Club Bentleigh.

El futbolista fue detenido el pasado 27 de noviembre en el aeropuerto de Bangkok, al que llegó para pasar la luna de miel junto a su mujer, como consecuencia de una alerta roja de la Interpol solicitada por Baréin a Interpol sobre la que las autoridades australianas informaron a las tailandesas.

La orden fue cancelada días después, ya que contravenía la normativa de que el país de origen de un refugiado no puede emitir tales alertas, pero Tailandia retuvo al jugador alegando que Baréin ya había solicitado su extradición.

Al Araibi fue detenido en Baréin en 2012 y asegura que sufrió torturas y después fue condenado en rebeldía a 10 años de cárcel, acusado de vandalizar una comisaría durante protestas contra el gobierno, una acusación que él niega, ya que los hechos ocurrieron mientras jugaba un partido con la selección de su país.