EFELa Parva (Chile)

El esquiador chileno Henrik Von Appen (1994) guarda bajo sus gafas de descenso la mirada de quien persigue un objetivo claro, convertirse en uno de los mejores en su disciplina, una tarea a la cual lleva dedicado más de 10 años, en los que se ha erigido como una joven promesa de la región.

Von Appen ostenta una riada de méritos a sus espaldas que comienzan en Chile, donde es el vigente campeón nacional de esquí en cuatro categorías, pero que continúa a nivel internacional.

Es el campeón sudamericano en descenso y súper gigante, por cuarto año consecutivo, y representó a Chile en los mundiales de esquí en los años 2013, 2015 y 2017, así como en los Juegos Olímpicos de invierno de 2014, donde fue el abanderado del país austral.

Unos éxitos que le sitúan como el mejor de la región, ya que ocupa el puesto 80 del ránking mundial, pero que parecieron peligrar semanas antes de la última competición de los Juegos Olímpicos de Invierno en PyeongChang 2018, Corea del Sur, cuando sufrió una dura caída que le dejó prácticamente inutilizada la mano derecha.

Sin embargo, como explicó en una entrevista con Efe, en estos momentos se siente en forma, después de recuperar la movilidad en la extremidad afectada, y está volcado con la preparación de los próximos torneos internacionales, en especial la copa del mundo de esquí alpino que se celebra el próximo mes de noviembre.

"Estoy completamente recuperado. A pesar de sufrir un corte profundo, que afectó al nervio mediano, ya he recuperado toda la movilidad, no así la sensibilidad, pero afortunadamente mi deporte es con los pies y no con las manos", indicó Von Appen.

Su proceso de recuperación fue acelerado, continuó diciendo, ya que cuando sufrió la caída los médicos le indicaron que tardaría 12 semanas en recuperarse, un tiempo que redujo a cinco.

El proceso fue todo un éxito, detalló, ya que le sirvió para tener "una grata experiencia" al "no tener presión", ya que "nadie esperaba nada de esa competición por la lesión" y aún así logró su segunda mejor marca, tras lo cual afirmó con vehemencia que sigue trabajando para "reducir los dos segundos" que le separan del podio.

En su especialidad, los segundos parecen eternidades y la pelea por ser el más rápido conlleva grandes riesgos, es por esto que admite que a simple vista puede parecer "una distancia mínima entre unos y otros" pero en la realidad esta es una barrera "que se demora años en poder ser reducida".

"Este es un deporte en el que se paga muy bien la experiencia, sobre todo a la hora de conocer las pistas, de conocerse a uno mismo, para saber controlar el miedo y las emociones", apostilló el campeón sudamericano.

En este sentido, prosiguió, resulta curioso cómo su edad (tiene 23 años) es inferior a la media con la que los profesionales internacionales del esquí alcanzan su mejor momento, que suele ser en torno a los 30 años, pero al mismo tiempo es "avanzada" para la realidad chilena.

"Con 23 años ya estoy un poco viejo para el mercado nacional, ya que en general los deportistas de alto rendimiento no tienen carreras muy largas, una cuestión que pasa con otros deportes. En definitiva, depende de a quién y dónde preguntes puedo ser muy joven o muy viejo", explicó Von Appen.

El esquiador chileno reconoció así la diferencia que existe entre la financiación que reciben los practicantes de algunos deportes mayoritarios como el fútbol sobre otros que son menos populares.

Es por esto que, indicó, para ser profesional ha acudido a la búsqueda de "auspicios privados" y a "mantenerse en constante movimiento en la redes sociales y a comenzado a dar charlas" para "sacar adelante al deporte en sí".

Existe un "efecto multiplicador" en el que si "uno se la juega, como ocurrió en el tenis con el Chino o con Tomás González (dos exitosos raquetistas chilenos), terminas generando recursos para todos", razón por la cual se ha autoimpuesto el objetivo de "encontrar un camino para las próximas generaciones".

Para ello no cesa en su dedicación y ahora tiene previsto continuar entrenando sin descanso entre 60 y 75 días en una estación de esquí de La Parva, cerca de Santiago, un régimen que compagina con sus estudios de ingeniería comercial en la Universidad de Chile y con viajes constantes a Italia, su segundo lugar de residencia.

"Prácticamente vivo en Italia, ya que el invierno allí es más largo, pero me encanta poder entrenar en casa y, sobre todo, poder disfrutar de la magnitud y belleza de los Andes. Creo que los chilenos no sabemos apreciar la belleza de una cordillera que destaca internacionalmente y que está a dos pasos de Santiago", concluyó Von Appen.

Alberto Valdés Gómez