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En automóvil, luego de unas 48 horas y cerca de 2.000 kilómetros recorridos, Clever llegó desde Río de Janeiro hasta Montevideo para acudir a la final de la Copa Libertadores entre los brasileños Palmeiras y Flamengo.

Seguidor del 'Mengao', es uno de los tantos fanáticos que se han encargado de convertir la capital del país sudamericano en una marea roja, negra, verde y blanca.

Al igual que otros, llega hasta el Mercado del Puerto, considerado uno de los puntos de mayor atractivo turístico por sus carnes a la parrilla y su privilegiada ubicación en la Ciudad Vieja, casco histórico de la capital uruguaya.

Allí no falta la cerveza, aunque antes de elegir la bebida que quieren tomar, todos son invitados a probar el 'Medio y Medio', una bebida tradicional nacida a partir de la mezcla de dos vinos: espumoso y blanco seco.

"Hemos recorrido el país, es muy bueno y bonito. Estamos muy bien acá", dice Clever a Efe durante una corta entrevista en la que no se despega de la bandera que lo acompaña en esta aventura que quiere finalizar con una alegría.

"Yo espero un gran partido, un buen juego y Flamengo sera el tricampeón", sentencia.

Si esto sucede, el conjunto ahora dirigido por Renato Portaluppi (Renato Gaúcho) ganará la Libertadores por segunda vez en Montevideo, 40 años después de aquel título logrado en 1981 ante el chileno Cobreloa con dos tantos de Zico.

NO SOLO DE FÚTBOL VIVE EL HINCHA

En otras partes, un grupo de 'torcedores' cantan canciones, otros almuerzan y otros solo se detienen a conversar.

A la hora de elegir los alimentos, las carnes aparecen en la cima de las opciones y uno de los encargados de que eso así sea es Darsi, quien trabaja en "La Chacra del Puerto", restaurante decorado con banderines de distintos equipos y en el que la parrilla puede observarse a la distancia.

"Estas son las famosas carnes uruguayas. Tenés el asado de tira, el entrecot, el baby beef y las picañas", cuenta a Efe mientras exhibe un plato en el que tiene cada una de ellas para mostrarlas a los turistas.

Otros que se encuentran en ese lugar son Gabriel y Sinval, dos hinchas del Palmeiras, campeón defensor de la Libertadores, que ya se encuentran en la capital uruguaya y que se conocieron durante el vuelo.

"Llegamos el miércoles, Montevideo es excelente, una ciudad muy tranquila, muy buena para pasear y la estadía esta siendo excelente", dice a Efe el primero de estos.

Añade que el encuentro que se jugará este sábado a las 17.00 hora local (20.00 GMT) en el estadio Centenario será un partido "muy disputado", en el que el Palmeiras "con fuerza y garra" conseguirá su segunda copa consecutiva, después de la ganada en 2020 al Santos brasileño.

RAMBLA, EMBLEMA DE MONTEVIDEO

Lejos de allí, un grupo de hinchas del 'Verdao' aprovecha la elevación sobre la que se ubica un inmenso cartel de Montevideo, convertido en los últimos años en referencia turística, para inmortalizar con sus teléfonos la vista con la bellísima playa de los Pocitos de fondo.

Precisamente la Rambla, el lugar más emblemático de Montevideo, como ocurre con el Malecón de La Habana, no era así hace un siglo, ya que "la ciudad estaba hecha a escondidas de la Rambla", porque era "el lugar donde estaban los cementerios, los saladeros, donde estaban los prostíbulos, era la zona olvidada o que no se quería ver".

Quien hace estas declaraciones es Fernando Amado, director de Turismo de la Intendencia (gobierno regional), quien recibe a Efe en su despacho vecino al Mercado del Puerto días antes de la llegada de los visitantes brasileños y califica ese inmenso paseo de 20 kilómetros sobre la costa del Río de la Plata como "una de nuestras grandes señales de identidad y de presentación ante el mundo".

Considera que la disputa de la Libertadores, como antes fueron la Sudamericana o la Libertadores femenina, es "una oportunidad única, inédita e histórica" de lucir Montevideo y Uruguay como destinos turísticos y, por eso, pide a los lugareños "aprovechar la enorme oportunidad para ser buenos anfitriones".

Sin duda, así parece a los primeros 'torcedores' que han ido llegando para la final Palmeiras-Flamengo y que, con sus camisetas y banderas, han teñido de rojo, negro, verde y blanco las calles de Montevideo.