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La venezolana Yulimar Rojas, campeona mundial, la española Ana Peleteiro, campeona de Europa en sala, y la colombiana Caterine Ibargüen, actual campeona olímpica, hablarán español este domingo en la final olímpica de triple salto, tras superar la ronda de clasificación.

Las tres compitieron en el mismo grupo A, pero cada una encontró un grado de dificultad diferente para acceder a la lucha por las medallas.

Rojas lo hizo por la vía rápida. En el primer turno aterrizó a 14,77 metros de la tablilla, y eso que se dejó 39 centímetros en la batida, y, como se pedían 14,40, no tuvo necesidad de seguir compitiendo.

Líder mundial del año con 15,43, Yulimar fue subcampeona olímpica en Río 2016, por detrás de Ibargüen, y es la gran favorita para colgarse aquí la medalla de oro.

Peleteiro necesitó dos intentos. La plusmarquista española (14,73) y campeona de Europa en pista cubierta en Glasgow 2019, estaba "ansiosa por competir" en sus primeros Juegos.

Adscrita al grupo de trabajo del cubano Iván Pedroso en Guadalajara, Peleteiro se presentó en la capital nipona después de ganar el campeonato de España con un salto de 14,61 metros, entonces su mejor registro al aire libre y el décimo de la lista mundial del año, que alimentaba sus esperanzas de estar aquí peleando por las medallas.

Peleteiro rozó la clasificación directa en el primer turno (14,34) y lo consiguió a la segunda tentativa con 14,62, la mejor marca española de la historia al aire libre.

Cinco años después de coronarse en Río 2016, Ibargüen llegaba a Tokio de puntillas, con una marca del año impropia de su categoría (13,86) que la relegaba al puesto 57 de la lista mundial de una temporada de recuperación de sus lesiones.

En su primer salto ya superó los 14 metros (14,02) y mejoró seis centímetros en el segundo, pero antes del tercero estaba fuera. Tuvo que sacar lo mejor de sí misma para, en el postrer esfuerzo, situarse tercera de grupo, por detrás de Yulimar y Ana, y certificar su plaza en la final.