EFESebring (EEUU)

El español Fernando Alonso, que arrancó del año con triunfo en las 24 Horas de Daytona y ganó el viernes las Mil Millas de Sebring, buscará en mayo una nueva victoria en Estados Unidos, en las 500 Millas de Indianápolis, su gran objetivo de 2009, que, después de vencer en Mónaco y en Le Mans (Francia), le reportaría la 'Triple Corona' del automovilismo.

El doble campeón mundial asturiano de F1 -autor, durante las 17 temporadas que militó en la categoría reina, de las 32 victorias que cuenta España en toda su historia- buscará, tras ganar este año en dos de los tres 'circuitos USA' de mayor solera, un tercer triunfo en territorio estadounidense, en un tercer campeonato distinto: en el famoso óvalo de la 'Brickyard' de Indiana.

A finales de enero, Alonso ganó, a bordo de un Cadillac del equipo Wayne Taylor Racing -que compartió con el japonés Kamui Kobayashi, el estadounidense Jordan Taylor y el holandés Renger Van Der Zande- las 24 Horas de Daytona, la carrera que abrió el campeonato IMSA (International Motor Sports Association) y cuya segunda prueba, las 12 Horas de Sebring, se disputó este sábado en la legendaria pista en la que un día antes el asturiano se había impuesto, con un Toyota TS050 Hybrid, en la sexta prueba del Mundial de Resistencia.

Fernando, que apenas había rodado en la vetusta y bacheada pista que, en 1952, albergó la primera carrera de resistencia disputada en Estados Unidos, se exhibió en el circuito construido sobre un aeródromo que fue base de entrenamientos durante la Segunda Guerra Mundial, el Hendricks Army Airfield. En el que, rodando de noche, el jueves batió el récord histórico de vuelta; y donde el viernes (madrugada del sábado, en horario español) reforzó su liderato al frente del WEC al ganar las 1.000 Millas de Sebring junto al suizo Sebastien Buemi y al japonés Kazuki Nakajima.

Alonso lidera el Mundial de Resistencia con 15 puntos sobre el otro Toyota, el del argentino José María 'Pechito' López, tras firmar su tercera victoria en el WEC, en Sebring. Una localidad situada en el interior de Florida, a unos 225 kilómetros al sur de Daytona, que, a diferencia de la anterior, da al mar, al Océano Atlántico.

"Ojalá siga la racha en América y gane también en Indianápolis", comentó a Efe, tras ganar en Sebring, el genial piloto asturiano, que podrá centrarse ahora en preparar la prueba de las 500 Millas, que disputará el 26 de mayo con un McLaren motorizado por Chevrolet en el óvalo de Indiana. Donde una victoria le haría acreedor, después de haber ganado (dos veces) el Gran Premio de Mónaco de F1 y las 24 Horas de Le Mans, a la 'Triple Corona' del automovilismo. Algo que hasta la fecha sólo ha conseguido el inglés Graham Hill, fallecido en 1975, a los 46 años, en accidente de avioneta.

Para ello, Alonso -que antes de disputar Sebring se ejercitó en el simulador de la Indy, en Charlotte (Carolina del Norte)- rodará a principios de abril, en los test de Texas; y, a finales de ese mes, en los que tendrán lugar en la mítica Indianapolis Motor Speedway.

Pero antes de las 500 Millas, el genio astur disputará la penúltima prueba del WEC, las Seis Horas de Spa-Francorchamps, el 4 de mayo, en la no menos mítica pista belga de las Ardenas. Donde podría sentenciar el Mundial de Resistencia con una victoria, siempre y cuando se dé la (poco probable, pero no imposible) circunstancia de que el otro Toyota no acabe la prueba.

La de Spa y las 24 Horas de Le Mans -en junio-, las dos pruebas que se repiten en la 'Súper-temporada' del WEC, cerrarán el Mundial de Resistencia. Un campeonato cuyo jefe ejecutivo, el francés Gerard Neveu, estaría "encantado" de que Alonso -al que, considera "uno de los mejores pilotos de toda la historia del automovilismo"- siguiese disputando.

"Cuando tienes una joya como ésta en tus garajes, te sientes muy feliz", explicó a Efe en Sebring Neveu. "Él es un gran campeón y está en una posición tan elevada que le permite tomar sus propias decisiones. Adonde quiera que él decida ir, siempre le pondrán la alfombra roja", indicó, respecto a Alonso, el mandamás del WEC.

Adrian R. Huber