EFEBarcelona

En la víspera, Quique Setién, el nuevo técnico del Barcelona, avisó que su equipo necesita control y disciplina táctica y el chileno Arturo Vidal lo entendió a la perfección y se regaló con una asistencia de lujo que al final supuso el tanto de Leo Messi y la victoria de los azulgrana.

Arturo Vidal fue de los destacados. Arropó a Busquets, otro de los mejores hoy, le dio aire a Messi, presionó arriba y equilibró atrás. El 'rey' Arturo, criticado muchas veces en el Camp Nou por su anarquía, fue hoy otro y su equipo lo agradeció.

Sus llegadas desde segunda línea le dieron vida al equipo de Quique Setién, pero sus pulmones fueron fundamentales en la medular, una cualidad ya conocida a la que ante el Granada sumó otra: la fiabilidad en su juego.

No arriesgó ni un pase, jugó con criterio y fue determinante. La jugada que decidió el partido nació de una recuperación de Riqui Puig y de un centro de Busquets.

Prácticamente al primer toque, Arturo pisó el balón de espaldas y dejó a Messi solo ante el meta granadino y eso es sinónimo de gol. Setién dijo el primer día que contaba con el chileno, que tenía ofertas del Inter, y hoy demostró el motivo.

El 'feeling' entre ambos se demostró en una sesión de entrenamiento de esta semana. En un rondo, Arturo intentó hacerle un caño a Setién y el entrenador cazó el engaño ante las risas de todos. Esta noche, la magnífica maniobra de Arturo Vidal no la vio ningún defensor del Granada, solo Messi, y Setién, claro.