EFELa Paz

Una Biblia de fines del siglo XVI, una recopilación de leyes de los "Reynos de las Indias" del XVII y un libro de botánica del XVIII son parte de la rica colección de 7.000 libros patrimoniales que atesora la Biblioteca Municipal de La Paz.

Algunos con tapas de madera, otros de cuero repujado, unos con grabados dorados en el lomo y muchos escritos en latín, estos textos tienen reservado un lugar especial en la biblioteca paceña, que lleva el nombre del Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana, el sexto presidente de Bolivia (1829-1839).

El reconocimiento a su labor en el ámbito educativo está patente en un enorme cuadro del también llamado Gran Mariscal de Zepita leyendo un libro, que luce en las gradas principales del espacio cultural.

Y no es para menos, ya que Santa Cruz fue el promotor de las bibliotecas públicas en Bolivia, incluida la paceña, que empezó a funcionar en 1838, explicó a Efe la bibliotecaria Elizabeth Larrea.

"En esa época, él, preocupado por la falta de educación, ha hecho que llegue todo este material bibliográfico", destacó Larrea, que trabaja desde 1987 en la oficina de procesos técnicos de la Biblioteca Municipal.

El entonces presidente hizo traer al país colecciones enteras de libros de matemáticas, física, química, religión y ciencias naturales, entre otras áreas.

Textos de datas que van desde los años 1500 hasta el siglo XIX y que ahora están resguardados en una habitación con altísimos estantes de madera donde se respira historia.

Estos libros se prestan únicamente al "público que es investigador", indicó Larrea.

LOS MÁS ANTIGUOS

El más antiguo es "Bibliorum Sacrorum Et Glosa Ordinaria/Primun Quidem a Strabo Fuldensi Collecta", una Biblia y su glosario de 1589 con tapas de madera y gruesas hojas que se asemejan al papel reciclado de la actualidad.

También está “La flora Peruviana (Et Chilensis, sive descriptions el icones)", un libro de botánica del siglo XVIII con ilustraciones hechas a mano con tal detalle que las impresiones actuales no tienen nada que envidiar.

Otro de los tesoros de la biblioteca es la "Recopilación de Leyes de los Reynos de Las Indias", editado en Madrid en 1681, además de la revista parisina "El Correo de Ultramar" de 1853, con publicaciones dedicadas al nevado paceño Illimani y las vestimentas típicas de la época.

Un libro dedicado al primer centenario de la fundación de Bolivia, otro del arqueólogo austríaco Arthur Posnansky, un experto en la civilización prehispánica de Tiahuanaco, y una antigua copia en francés de "La Divina Comedia" de Dante Alighieri también son parte de esta colección.

"Es muy importante la documentación que se ha podido conservar" y en esta labor ha sido "clave" el trabajo técnico del personal de la biblioteca, dijo a Efe la directora de Espacios Culturales Municipales, Mónica Reyes.

A los libros patrimoniales se suman otros miles más contemporáneos que son parte de la oferta de la biblioteca paceña, junto a otros archivos históricos como documentos, fotografías y publicaciones oficiales.

LA HEMEROTECA, OTRA JOYA

Otra joya del tesoro municipal es su vasta hemeroteca con más de 220.000 unidades de periódicos que datan desde la fundación de Bolivia en 1825 hasta la actualidad, destacó a Efe su encargado, Jesús Parada.

Antes de las restricciones impuestas por la pandemia de la COVID-19, la hemeroteca era uno de los espacios más concurridos por gente que buscaba informarse a través de los periódicos del día, o deseaba algún número pasado, comentó.

Pero además "aquí vienen los historiadores" locales y extranjeros en busca de información tan variada como el militar nazi Klaus Barbie, que vivió en Bolivia entre 1951 y 1983, la guerra del Chaco librada entre Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935 o el fútbol boliviano, explicó Parada.

La Alcaldía paceña inició en 2017 un proceso para digitalizar la hemeroteca, cuyos primeros resultados fueron presentados hace unos días.

Unos 2.500 ejemplares pueden ser consultados en la hemeroteca digital, que busca modernizar y democratizar el acceso a material informativo, cultural e histórico, según el municipio.

La cuarentena no detuvo la actividad en la biblioteca, que se volcó a plataformas digitales para ofrecer actividades virtuales al público, algo que prevén mantener para "trascender el municipio" y llegar con sus ofertas a otros sitios dentro y fuera de Bolivia, sostuvo Reyes.

Gina Baldivieso