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El 25 % de la superficie terrestre está degradada y el 65 % del suelo alterado por actividades humanas y, si la población sigue creciendo, subirá esta tendencia, por lo que hay que poner límite, según el secretario ejecutivo para la Convención de Lucha contra la Desertificación de la ONU (UNCCD), Ibrahim Thiaw.

Porque "cuidar los bosques supone no solo cuidar los árboles, significa cuidar la tierra, el agua, los ríos, los alimentos que consumimos y los de los animales y proporciona fibra para la ropa, entre otros aspectos", sostiene Thiaw en una entrevista a Efe.

La Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación trabaja de forma conjunta con la de Cambio Climático y la de Biodiversidad porque, afirma, "la degradación de la tierra es un reto global, en todo el mundo", pues como "humanos vivimos en la tierra, no en el mar ni en el cielo".

Pero las acciones de los seres humanos han sido "severamente graves" para la tierra y la forma en la que se utilizan los recursos naturales, según informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático y de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

Conforme a datos del IPBES, la agricultura, la silvicultura y otras formas de uso del suelo son los responsables del 23 % de las emisiones a la atmósfera, asegura Thiaw.

Su expansión, junto a otros usos insostenibles, causó hasta 2014 la degradación de más de 1.500 millones de hectáreas de ecosistemas naturales, convertidas ahora en zonas de cultivo.

Además, la degradación de la tierra junto a los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad provocarán la migración de más de 700 millones de personas en 2050.

Por ello, "ahora más que nunca es necesario emprender proyectos de restauración de la tierra", resalta el mauritano Thiaw, propuesto desde enero pasado para iniciar esta labor.

La restauración de la tierra es una "excelente solución para la crisis climática que vivimos actualmente" porque secuestra el carbón y descarboniza la atmósfera, agrega.

No obstante, la recuperación de bosques "fomenta también la renovación de la biodiversidad en general", es una "solución para el clima y la biodiversidad".

Como seres humanos también "aumenta nuestro presupuesto porque crea más oportunidades para la población para la producción de alimentos, pero también para otras actividades", argumenta Thiaw.

Como convención global, la UNCCD trabaja en todo el mundo, en 197 países, todos los miembros de las Naciones Unidas, incluidos los de la Unión Europea.

El Sahel es una de las zonas más vulnerables del planeta, pero es Asia la que en proporción padece más degradación por tener más población.

Sin embargo, también hay un porcentaje muy alto de degradación y desertificación en América, tanto del Norte como del Sur.

Esto supone una "gran preocupación" porque los países de Latinoamérica han logrado un gran crecimiento de sus economías, incluso algunos son candidatos a entrar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como Colombia.

Pero esto ha tenido un "gran coste para la tierra, ha supuesto un gran desgaste, con grandes áreas desertificadas y degradadas y con mucha gente explotando sus recursos".

Como Secretaría de Naciones Unidas contra la Desertificación este organismo facilita todas las plataformas para luchar contra la desertificación, "tenemos también nuestras COP", la última de las cuales se celebró en septiembre pasado en Nueva Delhi en la cual se aprobó la prestación de asistencia técnica y capacitación a los países, sostiene.

Recalca que "los patrones de producción y consumo actuales no son sostenibles" y, por ello, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recogen la necesidad de "crecer en otro sentido".

"Ahora la cuestión es ser parte del problema o de la solución", asevera Thiaw, pues, subraya, no se puede seguir desperdiciando recursos y degradando la tierra.

Lourdes Uquillas