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La 'rider' chilena Macarena Pérez terminó este domingo octava en la final de BMX Freestyle de los Juegos de Tokio, la primera prueba de medalla olímpica en este deporte, donde se coronó la británica Charlotte Worthington.

Pérez obtuvo su mejor puntuación en su segunda carrera (73,80) donde completó un sólido 'baclflip' (giro hacia atrás aéreo) y varios saltos con rotaciones del manillar, además de un "sin manos", que no le bastaron para acercarse al podio en la final disputada en el Parque de Deportes Urbanos de Ariake.

La gran favorita, la estadounidense Hannah Roberts, bordó su primera carrera y deslumbró con su 'backflip' con rotación del manillar y sus 'tailwhips', en los que el cuadro de la bici realiza un giro completo alrededor del eje delantero, con las que dejó la competición aparentemente sentenciada en la primera ronda.

Roberts celebró su gran actuación tras concluirla, y los jueces le concedieron 96,10 puntos difíciles de batir.

Pero llegó el segundo turno de la británica Worthington, y por primera vez en una competición femenina de BMX Freestyle, completó un 'backflip' de 360 grados acompañado de otros trucos impecables que le valieron 97,5 puntos que apuntaban al oro.

Roberts intentó un complicado 'tailwhip' en su segundo turno pero lo logró aterrizar con suavidad, y abandonó la carrera sin completar su tiempo y doliéndose de un pie para conformarse con la plata.

El bronce fue para la suiza Nikita Ducarroz, gracias al 89,20 que logró en su primer turno y que la situó como la tercera mejor del total de nueve 'riders' que compitieron hoy en Tokio.

En la final cada ciclista contaba con dos carreras, cada una de 60 segundos, en el circuito compuesto de rampas con variadas curvaturas, alturas e inclinaciones.

El jurado concede puntuaciones que van desde los 0,00 a los 99,99 en función de la dificultad de las maniobras elegidas por los participantes y de la calidad de su ejecución, y de ambas notas cuenta la más alta.